 | Creo recordar que fue ese monstruo de la ciencia ficción llamado Joe Haldeman quien explicó en una de sus presentaciones al Premio UPC cierta anécdota suya. Según él, una vez llegó a tomar drogas para probar si éstas podían ayudarle estimulando su creación literaria. Cuando se le pasó el efecto alucinógeno y leyó lo que había escrito se quedó de piedra: en la historia él era un camión de la basura que recorría la ciudad. Ya nunca volvió a tomar drogas. (Bueno, eso es lo que dice él J).
Yo no pretendo llegar tan lejos, ni en talento ni en método, pero confesaré que tengo mi propio sistema: la música. Por supuesto, no creo ser un caso aislado, muchos escritores trabajan (crean) al compás de ciertos acordes. Pero me he fijado que, según el tipo de música, la obra adquiere cierta influencia que la hace seguir caminos diferentes. Me explico.
Imaginemos que estamos escribiendo una escena de gran pasión amorosa. Si escuchamos el “Bolero” de Ravel inconscientemente el tono de la historia irá in crescendo hasta alcanzar un final orgásmico. Ahora bien, para escribir sobre ese tema yo prefiero el jazz, aunque según el autor que suene la cosa cambiará radicalmente. Con Dizzy Gillespie todo será suave y cadencial, casi melancólico. Gato Barbieri nos inducirá a crear escenas más tórridas y Chick Corea casi nos obligará a narrar ciertas aberraciones impensables.
Claro que, sin duda, lo mejor para mí resulta el rock. Para narrar una relación sentimental prefiero acompañarme con los acordes de Mike and the mechanics y su "Over my shoulder", aunque también me inspira Phil Collins y su "In the air tonight". Un caso aparte es David Bowie, quien tiene música para todas las situaciones, aunque para ésta en concreto yo elegiría "Soul love" entre otras. También me dejo llevar por los acordes de Police ("Roxane", "Walking on the moon", etc.) Más melódicos para escenas tiernas pueden ser Mark-Almond, Neil Young (¡oh, qué inspiración con su fabulosa "Words"!) y el polifacético Ian Hunter (por ejemplo "Ships"). Seguiremos con Bob Seger, J.J. Cale ("Cocaine", "Friday", etc.) hasta que con Santana nos volveremos más pasionales, desde luego. Ahora es el momento del "Bastard" de Hunter o el "Into the night" y el "The blues come over me" de B.B.King. ¡Ahí es nada!
Para las escenas donde va creciendo la acción mejor entonarse con Supertramp ("School"), otra vez David Bowie ("Let's dance"), para seguir con Peter Gabriel o Alan Parsons. Los corazones fuertes también pueden poner a King Crimson y su "21st Century schizoid man". Cuando la acción crece de forma vertiginosa es el momento para "Katmandú" de Bob Seger o "Livin'on a prayer" de Bon Jovi. Calmémonos de nuevo con Texas o (¡claro!) con el gran John Lennon. Es el momento de la reflexión.
Tras la intensidad viene la calma: Moon Martin, Robert Palmer, Supertramp, Neil Young, Alan Parsons, Phil Collins y de nuevo David Bowie nos ayudarán a seguir con la trama sin altibajos. ¿Un nuevo momento sentimental? No hay problema, ponemos a Roxy Music. Luego será el turno de U2, Génesis y Camel. Si para entonces no hemos acabado de escribir, seguro que al menos nos lo hemos pasado pipa. ¡Para que digan que la escritura no engancha!
Bueno, supongo que habrá (hay) muchos más intérpretes y géneros. Cada escritor tiene su estilo y sus preferencias, incluso puede que haya quien elija AC/DC para las escenas de amor o la zarzuela para escribir acción (?). Lo único cierto es que yo suelo utilizar la música para inspirarme y puedo asegurar que jamás hasta la fecha he escrito que soy un camión de la basura.
Claro que todo se andará, nadie es perfecto.
Hasta entonces, que la música os acompañe. © 2007 Joan Antoni Fernández |