DAYBREAKER, cuando se pinchó la burbuja del bienestar Imprimir E-mail
Escrito por Alfred Alhmann   

DaybreakerDAYBREAKER, cuando se pinchó la burbuja del bienestar

 

DAYBREAKERS

cuando se pinchó la burbuja del bienestar

por Alfred Alhmann

 

 

Daybreakers

N

o creemos que se esté dando una revitalización del cine de vampiros que sólo obedezca a criterios de las productoras y los grandes estudios de Hollywood, sino a  algo más profundo, como el reflejo de los tiempos inciertos y oscuros en que nos ha tocado vivir.         

Los hermanos Michael y Peter SpierigLa más reciente incursión de los vampiros en las pantallas españolas  ha sido Daybreakers, de la que podemos adelantar que es un buen entretenimiento que bordea una honesta serie B, pese a la inclusión de destacados intérpretes en su reparto. Está basada en una novela de los hermanos alemanes Michael y Peter Spierig, que dejaron los zombis para pasarse a los vampiros, y parte en buena medida de la idea original de Soy leyenda, del gran Matheson.

En 2017 un virus ataca a los humanos y transforma a la mitad de ellos en vampiros, dando lugar a una sociedad vampírica extendida a nivel planetario, que amenaza con acabar con la raza humana. El hombre está en minoría, por lo que es la especie a la  que hay que exterminar por "diferente".

DaybreakersDaybreakers sigue, pues, la filosofía de Soy leyenda, sobre todo en que lo que se refiere a una sociedad anormal, con pocos individuos normales, pero con una diferencia importante: hay varios individuos -el protagonista, una minoría de las fuerza vivas- que pretenden volver a los viejos tiempos. Los poderosos vampiros de Blade no se atrevían a abandonar su sociedad secreta, estaban automarginados, como la mayoría de los vampiros de la películas del género. Pero, al igual que en Crepúsculo, los vampiros de Daybreakers no se ocultan, son los humanos los que han de ocultarse. 

Resulta interesante que, pese a la premisa fantástica inicial, el elemento realista puro y duro esté tan presente en la historia, como, por ejemplo, en los personajes que desaparecen de forma drástica de la escena: los tiempos que corren son muy distintos a los de la burbuja del bienestar de los 90, cuando apareció la citada serie Blade, de la que Daybreakers es un contrapunto, la variante dura, asimismo, de la menos mentada Crepúsculo.

GattacaLa dirección artística recuerda en ocasiones a la de Gattaca, con la que coincide en su personaje principal, un magistral Ethan Hawke, hematólogo que se afana  contrarreloj por salvar a la raza humana. También juega un papel importante Willem Dafoe, aquí un carismático líder de la resistencia humana.
 
Las secuencias a luz diurna, como las de la hacienda, en cierto modo evocan algunas de Vampiros de Carpenter, pero hablando de secuencias hay que mencionar la inicial del suicidio de una adolescente, que reviste una enorme  brillantez al reflejar mejor que nada la desazón de quienes se han visto transformados, de entrada, sin palabras, con sólo la carta/testamento.

Faltaría apuntar su carácter un tanto pop-comic y decir que el final es de lo más flojo de la propuesta. Además, parece dejar una puerta abierta a una continuación, casi a una saga.

CrepúsculoInsistiendo en lo que decíamos al principio, quizá como eco del éxito de Crepúsculo, se ha producido un verdadero revival vampírico -por más que el remake de Near Dark se haya paralizado por el momento-, como demuestra que en semanas llegará a nuestras pantallas Cirque du Freak (El aprendiz de vampiro), producida en 2009 por la Universal, cuya trama sigue la línea del estimable filme de la Hammer. Se rodó en Nueva Orleáns, cuenta con Dafoe en su reparto y se basa en un serial para young adults, según los libros del irlandés Darren Shan

Hemos hablado de varias película de vampiros, pero la mejor de la década es 30 días de oscuridad (2007), de David Slade, junto con la sueca Déjame entrar (2008), de Tomas Alfredson. A la primera pensamos dedicar una columna si el Taller de Quatermass está de acuerdo, al igual que a Vampiros (1998), de John Carpenter, la mejor a su vez de la década anterior. 

 

© 2010 Alfred Alhmann


 

Alfred AlhmannAlfred Ahlmann, director de la misión arqueológica española en Turquía, es doctor en Historia, profesor universitario en España e imparte clases en algunas universidades extranjeras: domina varias lenguas. Además de numerosos trabajos profesionales, ha publicado también artículos del género. Alfred Alhmann lleva la columna El Taller de Martin Quatermass en BEM on Line y también comparte en este portal y con Augusto Uribe, la columna sobre los mundos ucronicos Al-Ghazali Al-Magribi.