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Nuestros expertos Uribe y Alhmann diseccionan, como ya es habitual, los candidatos de este año.
NOMINACIONES AL PREMIO SIDEWISE 2009
por Augusto Uribe y Alfred Ahlmann
A diferencia de lo que venía ocurriendo en los últimos años, en los que se nominaban cinco o seis novelas al Premio Sidewise de extensión larga, y pese a que fueron más de una las ucronías aparecidas a lo largo de 2009, éste año la nominación ha recaído únicamente en una, lo que sólo había sucedido antes en 1999, con Resurrection Day, de Brendan DuBois (ver nuestra columna de ese título en Al-Ghazali Al-Magribi). Si entonces esta gran novela fue justamente galardonada, la finalista de este año, 1942, de Robert Conroy, podrá serlo o no, y entonces el premio quedaría desierto.
Como ya hemos escrito, Conroy es un autor casi exclusivo de historias alternativas de conflictos bélicos. En 1862 la detención por los Unionistas de tres Confederados a bordo de un buque inglés desata las iras de una Inglaterra que envía navíos de su flota y tropas de su ejército a luchar abiertamente en favor del Sur.
En 1901 el káiser Guillermo exige a los Estados Unidos la entrega de Cuba, Filipinas y demás posesiones arrebatadas a España, a lo que el presidente McKinley se niega y los alemanes invaden Norteamérica.
Y en 1945, cuando el emperador Hiro Hito se dispone a firmar la rendición de su Imperio tras los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, es secuestrado por un grupo de samurais y generales fanáticos. El Presidente Truman ordena a McArthur la invasión, pero los japoneses, a pesar de que caen sobre dos ciudades dos bombas atómicas más, resisten hasta el último aliento.
Si algunos argumentos tocaban temas ya trillados por anteriores ucronías, el de 1942 no les va a la zaga. En diciembre del 41, el almirante Nagumo efectúa un tercer bombardeo sobre Pearl Harbor que hunde todos los buques de guerra estadounidenses y deja la base inoperativa por mucho tiempo. Al día siguiente, las armada japonesa invade y ocupa las Hawai, que no pueden ser defendidas.
Sigue la esperada resistencia americana, en una guerrilla encabezada por el protagonista de la novela, el capitán de la Marina y oficial de Inteligencia Jake Novacek, que se apunta un gran éxito al conseguir un manual para descifrar códigos japoneses que puede ser decisivo en la guerra.
Lógicamente tiene una pareja femenina, Alexa Sanderson, una muy hermosa viuda de un muerto en el ataque a Pearl Harbor, pacifista, que acepta ser la amante dl jefe de la policía nipona en las islas. Y, como telón de fondo, un más enfermo Presidente Roosevelt .
Al igual que los precedentes, el libro está repleto de personajes reales que juegan un papel distinto, aunque dentro de la lógica de sus caracteres. Contiene algunas secuencias de tortura que llaman la atención por su brutalidad.
En definitiva, aunque el autor es estudioso y minucioso y proporciona interesantes detalles de estrategia militar, el desarrollo de la contienda se hace retorcido y, como dice una crítica, a veces se asemeja a un episodio de 24, que es lo que hace temer que el Premio pueda quedar desierto.
Por lo que se refiere a los finalistas de extensión corta, mientras que en 2008 fueron de perfil detectivesco, thrillers, en 2009 lo han sido mayormente de corte sociológico. Coinciden en situar su acción en mundos tecnológicamente distantes del nuestro, con una tecnología más avanzada o más retrasada, éstas en un estado cercano al steampunk. Era una de las premisas de las ucronías que se escribían hace años y estaba un poco dejada de lado.
Steampunk es el universo de "Edison's Frankenstein" ("El Frankenstein de Edison"), de Chris Roberson, el galardonado autor de la serie ucrónica del Celeste Imperio. El relato toma título del nombre con que se conoce popularmente la primera película que se rodó sobre el personaje de Mary Shelley, cine mudo obviamente, producida en 1910 por la Thomas Edison Company, aunque en el relato ni siquiera se cita: realmente no cabía en ese universo.
El mundo es distinto porque a principios del siglo XIX se descubrió una misteriosa sustancia maravillosa, el prometheum, que basta para satisfacer todas las necesidades energéticas de la Humanidad para siempre. Para siempre porque, puesta junto con el carbón vegetal, se origina más prometheum, lo que ha dejado la electricidad como una curiosidad para que se entretengan con ella excéntricos como Edison. Tal es el telón de fondo de este línea de tiempo alternativa.
La historia se desarrolla en la Exposición Columbina que tuvo lugar en Chicago en 1893 -América es ahora Columbia-, tiene su obligada intriga y su crimen y la cuenta el jefe de una troupe de artistas argelinos que actúan en la Expo. Es un gran aficionado a la ciencia ficción, que devora las historias que publica Tesla en el Scientific Romance Weekly. En ese universo Tesla supone mucho más que Edison, al que sólo se cita una vez.
Los argelinos dan pie a Roberson para contarnos cómo Argelia ha sufrido una colonización más dura por parte de los franceses y, en general, como África ha sido terriblemente maltratada y explotada.
Está muy bien escrito, Gardner Dozois, recopilador de La mejor ciencia ficción del año, que antes se publicaba regularmente en España y ha alcanzado su 27ª edición, ha elegido "Edison's Frankenstein" para esta antología. Muy bien escrito, aunque no deja de ser un relato de evasión.
"The Black Swan" ("El cisne negro"), es de Bruce Sterling, un autor siempre preocupado y comprometido con la relación entre la tecnología y el hombre. Toma su nombre del viejo pensamiento filosófico de que basta un cisne negro para que no se pueda decir que los cisnes son blancos, aquí metafóricamente traspuesto a que un cisne negro cambia una realidad y puede dar lugar a un distinto futuro.
A diferencia del anterior, este futuro está más adelantado. Un IT journo, un periodista especializado en tecnología de la información encuentra a un hacker en un café de Turín. Los adelantos tecnológicos que escucha de él son verdaderamente increíbles, hasta que el hacker termina por abandonar el café.
El periodista registra todos los datos en su ordenador portátil y hace toda clase de cábalas sobre quién pueda ser esa fuente, que resulta ser un viajero entre mundos paralelos, un personaje positivo, dotado de las mejores intenciones, que ha adquirido los conocimientos que transmite en uno de los mundos que ha visitado, adelantado en su progreso por encima del nuestro.
El siguiente encuentro tiene lugar en el mismo café, pero en el otro mundo. Que sea en Turín no es casual, pues Italia posee en él una supertecnología cuyo gurú es el para nosotros sólo escritor Italo Calvino. Se dan muchos personajes que en nuestra realidad son neoconservadores y en ésta lo contrario, como es el caso del francés Sarkozy, convertido en un criminal perseguido por la justicia.
Se trata de una historia interesante, con la que el público ha empatizado, seguramente porque en cierta manera la ha visto como un eco de nuestro mundo. Es una gran meditación sobre el pozo de los multiversos, aderezada con mordaces observaciones sobre nuestra realidad y, en su consecuencia, sobre los porvenires que nos aguardan. Una historia interesante, tan interesante que podría dar la sorpresa.
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"Yes, We Have Not Bananas" ("Sí, no tenemos bananas"), se debe a Paul Di Filippo, conocido creador de extraños universos alternativos, aunque éste no sea del todo el caso. El título pretende a su manera decirlo todo, no hay bananas en ese mundo y esta diferencia basta para convertirlo en un universo majara.
Sucede en un planeta Tierra en que el calentamiento global ha llegado antes y con más fuerza de lo esperado. Las tierras bajas han quedado sepultadas bajo las aguas, produciendo toda clase de raros y divertidos cambios en la geografía de unos desolados Estados Unidos, cuyo Presidente es el muy viejo Daniel Webster, que en nuestra línea temporal murió en 1852, y éste es uno de sus detalles mundanos.
Se está produciendo un debate quantum con resultados sorprendentes , hay una princesa nubia que va de acá para allá y asistimos a la entrega de la última banana del mundo. El desventurado protagonista es Tug Gingerella, que está pasando una mala racha por lo que ha caído la demanda de ocarinas: vive en una angustia existencial, buscando cómo arreglárselas para salir de toda clase de líos de faldas y dinero.
No es de hecho, ni pretende serlo, una ucronía mínimamente rigurosa, pero describe un infierno sumamente divertido.
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"The Persistence of Souls" ("La persistencia de las almas") es la más larga, una novela corta de Sarah Zettel que forma parte de su antología The Conspiracy of Shadows (La conspiración de las sombras). En ésta, en el año sin verano (1816) un grupo de sabios poetas locos acude a Ginebra para intentar salvar el cuerpo y la mente de Lord Byron. Allí realizan un experimento oscuro y prohibido que va a cambiar la Historia para siempre y romper sus propias vidas también para siempre.
Ada Lovelace, la hija de Byron, ha heredado el genio de su padre y descubre las ciencias automáticas que permiten la creación de máquinas que reproducen los movimientos humanos e incluso su pensamiento. Arañas mecánicas desarrollan las tareas más insignificantes, locomotoras inteligentes mantienen horarios e itinerarios, dirigibles gigantescos llenan los aires y hasta hay robots voladores que practican la piratería aérea.
Pero sobre esta Edad Dorada se proyecta una larga sombra, pues hay fuerzas silenciosas que se mueven en la oscuridad y empiezan a aflorar rumores como susurros de que existe una conspiración para destruir el Imperio. El destino del experimento de Ginebra y de los cuatro locos que lo crearon permanece oculto y el destino del mundo parece estar en las manos de Ada Lovelace.
La acción de "The Persistence of Souls" se desarrolla veinticuatro años después, en 1840. Ada, la primera programadora del mundo, es la brillante partner en descubrimientos y negocios de Charles Babagge, el inventor de la primera máquina analítica y, en ese mundo de autómatas mecánicos y máquinas pensantes, esos dos genios de la proto computación crean dos geniales proto ordenadores. Lo que quieren encontrar una esfera propia de influencia y escapar así de la influencia de sus románticos ancestros.
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Y hemos dejado para el final la que tiene que ser la preferida de Ahlmann, puesto que va de arqueología, que es lo suyo. Alastair Reynolds, un autor inglés especializado en dark hard, oscura ciencia ficción dura, usa en "The Fixation" ("La fijación") la teoría de los multiversos, los muchos mundos alternativos.
Consigue una muy original historia en la que, en un experimento, una pieza de museo toma "prestada" entropía de otro universo, con la que revierte a su condición pristina antiguos ingenios que estaban totalmente fuera de uso. Visto a través de los ojos de Rana, esto acarrea consecuencias extremas para un segundo equipo de arqueólogos que trabaja en el universo "donante" de la entropía.
Más concretamente, la historia se centra en uno de los grandes misterios de la Grecia clásica, el artefacto conocido como el Mecanismo de Anticitera, provisto de sorprendentes engranajes diferenciales que no debieran existir entonces y que en la fabulación es una proto computadora.
Grandes ideas y una sólida construcción, con su correspondiente suspense, hacen de este relato una historia casi memorable. Se encuentran en ella resonancias de Los propios dioses, de Asimov, como en la anterior las había, aún más, de La máquina diferencial, de Gibson y Sterling. © 2010 Augusto Uribe y Alfred Ahlmann
Finalistas Mejor Historia Alternativa corta 2009• “Yes, We Have No Bananas”, Paul Di Filippo (Eclipse 3) • “The Fixation”, Alastair Reynolds (The Solaris Book of New Science Fiction: Volume Three) • “Edison’s Frankenstein”, Chris Roberson (Postscripts 20/21) • “Black Swan”, Bruce Sterling (Interzone #221) • “The Persistence of Souls,” Sarah Zettel (The Shadow Conspiracy) Finalistas Mejor Historia Alternativa larga 2009 • 1942, Robert Conroy (Ballantine)
 Augusto Uribe es doctor en una ingeniería, periodista y tiene otros estudios; ya jubilado, es presidente de una sociedad de estudios financieros. Ha ganado varios premios Ignotus y ha publicado en libros y revistas como el antiguo BEM o Nueva Dimensión, que lo tuvo por su primer colaborador. Alfred Ahlmann, director de la misión arqueológica española en Turquía, es doctor en Historia, profesor universitario en España e imparte clases en algunas universidades extranjeras: domina varias lenguas. Además de numerosos trabajos profesionales, ha publicado también artículos del género.
Puede leer la noticia sobre los candidatos de este año si pincha en este enlace.
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