| BOB SHAW, por R. Manzanaro |
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| Escrito por Ricardo Manzanaro | |||
| Martes, 29 de Marzo de 2011 00:00 | |||
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B O B S H A W por Ricardo Manzanaro Arana
ob Shaw es un autor que no suele figurar en las listas de destacados del género. Habitualmente se le ha considerado como de 2º nivel, un escritor entretenido sin más – un crítico hace tiempo le despachó con el término de “legible” -. Sin embargo, sus obras combinaban ideas originales con adecuado desarrollo de las mismas, buen ritmo y agilidad narrativa, y personajes creíbles. El autor nació en Irlanda del Norte en 1931. Fue ingeniero de la construcción, aunque terminó abandonando este empleo. Luego trabajó como periodista del Telegraph de Belfast, y más tarde de agente publicitario de una empresa de construcción naval. Desde 1975 se dedicó en exclusiva a la escritura. A partir de 1991 el infortunio y la mala salud se cebaron en él. Ese año murió su esposa de manera inesperada. En 1993 fue operado de un cáncer, del que pareció recuperarse, pero a finales de 1995 empeoró de nuevo, y falleció en febrero. Se había vuelto a casar en diciembre. Shaw comenzó su relación con la ciencia-ficción como aficionado activo. Se introdujo en el fandom norirlandés a finales de los 40, publicando sus primeros cuentos, casi todos de corte humorístico, en el fanzine “Hyphen”. Durante toda su carrera fue un gran impulsor del fandom de la citada nacionalidad, y obtuvo 2 Hugos como escritor aficionado en 1979 y 1980. En 1954 publicó su primer cuento a nivel profesional, titulado “Aspect” al que siguieron 5 más, pero finalmente abandonó la escritura durante varios años, reiniciando esta labor en 1966. En 40 años escribió 25 novelas y numerosos cuentos. ![]() Shaw escribió en una ocasión: “El impacto de la ciencia en la sociedad es el tema que más fascina. Las maravillas científicas del universo solo son significativas desde una perspectiva humana”. Buena prueba de esta opinión es su invención más famosa: el vidrio lento. En 1966 publicó el relato “Luz de otros días” que fue finalista de los Hugo y los Nebula. Shaw lo amplió a novela en 1972, con el título de “Otros días, otros ojos”. La idea de la obra es extraordinaria (Robert Silverberg escribió en una ocasión que le parecía que era la única idea auténticamente original que había leído en muchos años): alguien inventa un cristal muy especial, el vidrio lento, que reduce la velocidad de la luz al pasar por el mismo, tardando años en atravesar el cristal. Por tanto, si uno se coloca al otro lado del vidrio podrá ver la imagen que fue captada hace años. Shaw en la novela no aclara el mecanismo del invento, aunque luego posteriormente en un artículo propuso dos posibles opciones: “En esa estructura cristalina el rayo de luz se refleja alternativamente hacia delante y hacia atrás en un recorrido más largo, o quizá sería convertida en una partícula característica en una cara del vidrio, una partícula que tuviera una tasa de avance muy pequeña, a través del material, hasta llegar a la otra cara, donde volvería a ser transformada en luz”. Por lo que respecta a la novela en si, presenta magníficos detalles sobre las consecuencias sociológicas que tendría tal invento, pero la historia principal, centrada en la vida del inventor del vidrio lento, resulta de escaso interés.
“¿Quién anda por aquí?” (1977) es otro de sus títulos destacados, una revisión humorística de muchos clásicos de la ciencia-ficción bélica – ya el título es una parodia de “Who goes there?” de John Campbell -. Un hombre se alista en un ejército del futuro, donde le borran la memoria. Pronto descubre que ha cometido un error, e intenta recuperar lo olvidado, y descubrir quien era y por qué hizo aquello. La novela es divertida, ingeniosa, y con muy buen ritmo. Creo que no es exagerado decir que es una de las mejores obras humorísticas del género. También es muy interesante “Una guirnalda de estrellas” (1976). En ella un planeta de neutrinos atraviesa la Tierra sin provocar trastornos físicos, pero a consecuencia de este fenómeno, se descubre un hecho sorprendente referido a nuestro planeta. Presenta una idea muy original, de tono cercano al “hard”. Y, a partir de la misma, consigue desarrollar eficientemente una historia con intriga, graduando bien la aparición de nuevos hechos y descubrimientos. Una de sus primeros títulos fue “El palacio de la eternidad” (1969), una particular mezcla de ciencia-ficción, filosofía y metafísica. El protagonista es un veterano de la guerra de los humanos contra unos alienígenas, los psitcanos. Apartado de la contienda, sin embargo, los militares ocupan el planeta donde vive. Además existen unas misteriosas entidades, los egones. La novela es novedosa e interesante, aunque finalmente resulta algo irregular.
Tras este repaso, se puede concluir que la obra de Bob Shaw vale la pena, y es muy recomendable. Por desgracia, la mayoría de sus novelas hace bastante que fueron publicadas, y ya sólo se pueden encontrar en librerías de viejo. Por ello, creo que sería una buena idea reeditar alguna de ellas. Asimismo, hay una novela que figura como destacada en sus bibliografías, y que no ha sido traducida al castellano. Se trata de “Orbitsville”, premiada de nuevo con British SF, y que dio lugar a dos secuelas. Se sitúa en una estación espacial tan grande que encierra su propio sol. Según los críticos, combina muy bien la temática “hard” con la aventura. Si alguien se animara a editarla en castellano, podríamos disfrutar de nuevo del buen hacer como escritor de Bob Shaw.
Bibliografía
© 2011 Ricardo Manzanaro para BEM on Line
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El impacto de la ciencia en la sociedad es el tema que más fascina. 



Ricardo Manzanaro (San Sebastián, 1966). Es el actual administrador de los Premios Ignotus, que concede la Asociación Española de Fantasía Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT). Mantiene un interesante blog sobre actualidad del género fantástico (