Las 6 novelas nominadas al Sidewise 2007 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Augusto Uribe   
Lunes, 23 de Junio de 2008 01:00
Las 6 novelas nominadas al Premio Sidewise 2007

Los Premios Sidewise de Historia alternativa gozan cada día de mayor prestigio y premiados y nominados se traducen con mayor frecuencia a nuestra lengua. Se otorgan todos los años en la WorldCon, que éste año tendrá lugar en Denver, Colorado, entre los días 6 y 10 del mes de agosto y por primera vez desde 1996 hay seis nominaciones, cuando lo normal es que haya bastantes menos, incluso en ocasiones una sola. Los finalistas del premio de ficción de extensión larga son los siguientes:
 
The Yiddish Policemen's Union, de Michael Chabon
Mainspring, de Jay Lake
Ilario, de Mary Gentle
1945, de Robert Conroy
Rome Burning,  de Sophia McDougall
Ha'penny, de Jo Walton


The Yiddish Policemen's Union, de Michael ChabonEl sindicato de policía yiddish, del escéptico Michael Chabon, ya hemos escrito en estas misma páginas que  parte, en nuestra opinión, como el mejor colocado. Es una historia que ha ganado ya el Nebula que conceden los escritores americanos de ciencia ficción y puede ganar también el Edgar que otorgan los de misterio. Está igualmente nominado al Locus y al Hugo, para el que no lo vemos ya como favorito, porque éste lo otorgan los aficionados y la novela tiene poco de ciencia ficción, su contrafactual es ucrónico y no fantacientífico y el libro  apenas contiene dos o tres referencias que remiten a la ciencia.

Se trata de una novela negra que podría haber firmado Raymond Chandler, que narra la investigación de un asesinato envuelto en el juego del ajedrez, que ha tenido lugar en un mundo alternativo en el que no existe el estado de Israel y los judíos se concentran en Alaska, "Tierra Prometida de salmón y lumbre y no de leche y miel", como hemos subtitulado nuestra columna, un escenario que supone un alto en el camino que sólo podrá rematarse en la patria eterna que es Jerusalén. 

El sindicato es una ucronía filosófica. En otra próxima columna nos extenderemos sobre el supuesto de que las ucronías tienen cada vez menos de especulación histórica y mas de filosófica, quede aquí tan sólo el apunte de que la divergencia con la realidad de este mundo alternativo no se limita a que los judíos hayan ido a Alaska en vez de a Israel, ni siquiera a sus derivaciones lógicas, es algo más profundo.

 

Mainspring, de Jay LakePor sorprendente que a primera vista pueda parecer, damos como primer outsider a El muelle principal, de Jay Lake, un norteamericano nacido en 1964 y desconocido entre nosotros, que no empezó a escribir hasta los años 2000. Ganó el John W. Campbell de 2004 al mejor novel y se le puede ver en las Cons indefectiblemente vestido con una llamativa camisa hawaiana.

Mainspring es una ucronía creacionista, en el sentido bíblico del término, Dios ya hizo el mundo tal como nosotros lo conocemos, le dio cuerda y lo echó a rodar por los espacios para que llegara hasta el siglo XIX sin haber experimentado ninguna evolución. Dios construyó el mundo como un mecanismo de relojería, con ruedas dentadas, muelles y resortes: no es una ucronía steampunk, como tantas otras, sino clockpunk.

Pero al mundo se le está acabando la cuerda y el arcángel San Gabriel -en una evocación de la Anunciación cristiana- se aparece a un aprendiz de relojero y le encarga que encuentre la Llave Maestra que se ha perdido y que se necesita para volver a darle cuerda al mundo. El relojero se embarca en el navío aéreo de Su Imperial Majestad Bassett y, navegando hacia el Sur, alcanza el impresionante Muro Ecuatorial, en lo alto del cual dan vueltas las ruedas que hacen girar a la Tierra. Siguen luchas con magos oscuros, tremendos monstruos salvajes, hombres mecánicos y toda clase de sorpresas en un país de maravillas.

La novela  está en la línea de una serie de libros escritos últimamente, uno de los cuales sería Luces del Norte, de Philip Pullman, llevado al cine como La Brújula Dorada. Recurre a varios leit motivs propios de la literatura steampunk, tales los navíos aéreos que recuerdan a los zepelines, que se están convirtiendo en el ingenio ucrónico por excelencia. Barcos aéreos semejantes al que  navega el protagonista y muros como el ecuatorial que se encuentra aparecen en otra reciente adaptación cinematográfica, Stardust, donde revisten gran importancia en la trama.     

El libro mezcla la iconografía cristiana y la pagana, aunque es bastante diferente de la serie de La materia oscura de Pullman,  puesto que en esta trilogía se da una contraposición que no se da en la obra de Lake, un librepensamiento enfrentado  a una ideología  eclesiástica de religiosidad extrema. Ya se sabe que la jerarquía de la Iglesia católica ha condenado La Brújula Dorada y, por ende, los libros que la sustentan, como dañina para la juventud, debido a lo que entiende un menaje antirreligioso. Jay Lake sería un tanto como el C.S. Lewis de nuestra época, con una base cristiana, mientras que Pullman jugaría el papel del Tolkien de nuestros días, que bebe más del mundo pagano.

Desde una perspectiva convencional, reiteramos, llama la atención que una novela así esté nominada para un premio de Historia alternativa, lo que se justificaría por dos motivos principales, el uno el buen estilo con que está escrito el libro y, el otro, la irreprimible fascinación que sienten los anglosajones por la narrativa fantástica, que es piedra angular de su literatura. Esta fascinación se traduce en primer lugar en los buenos dividendos que dejan los mundos fantásticos en las arcas de las grandes editoriales y, a continuación, en las de los grandes estudios de cine cuando se adaptan para la pantalla. En cualquier caso, el éxito de Mainspring hace prever una continuación que lleve la novela hasta la ya habitual trilogía

Ilario, de Mary Gentle

El otro outsider sería el Ilario de Mary Gentle, bien conocida entre nosotros por su tetralogÍa Ash, una historia secreta, que aborda al mismo escenario medieval de la irreductible ciudad-estado de Cartago, ahora dos generaciones antes, con dos libros de la "primera historia", El ojo del león y El golem de piedra. Su protagonista es Ilario, un hermafrodita en el más completo sentido del término, un hombre/mujer o una mujer/hombre a quien le gustan tanto los unos como las otras y lo mismo experimenta orgasmos masculinos que femeninos.

En ese universo fantástico nuestro hombre nace en el poder tarraconense de Iberia y su madre intenta matarlo por su deformación, salvándolo el buen rey Don Rodrigo. Marcha a Cartago, una ciudad sumida permanentemente en la oscuridad, llamada Penitencia, para, como pintor que es, intentar captar sus colores oscuros, y sigue luego a Roma, con intención de aprender el Arte Nuevo -perspectiva y dimensión-, con un prerrenacentista italiano. Mas es capturado y vendido como esclavo a un egipcio castrado de alta posición en el imperio de Nueva Alejandría, antes Constantinopla, que utiliza sus habilidades artísticas.

Es una novela de gran calidad pero larga, una de esas novelas-río a que es aficionada la autora. Son muchas páginas, aunque más eran las de Ash y ganó con ella el Sidewise 2000. Una novela densa, también, que se puede leer independientemente de su predecesora pero que remite mucho a ese universo, un universo que de alguna manera nos recuerda al de la Constantinopla de Basilios Argyros -que será objeto de otra próxima columna-, creado por Harry Turtledove.

La inglesa es tan densa como el americano, aunque más detallista, y se complace largamente en las descripciones, favorecida por sus conocimientos del arte de la guerra y de las armas, y eso es algo que hace también que sus novelas sean tan largas. El libro, en fin, está editado por Gollancz, lo que en principio supone siempre una garantía.

Los tres restantes son dos mujeres y un hombre, para completar un total de tres hombres y tres mujeres nominados, y a ninguno lo vemos con posibilidades de ganar, por más que siempre pueda saltar la sorpresa: de hecho, todas las novelas son la segunda o tercera de una trilogía de la que la anterior o una de las anteriores fue también nominada pero no ganó.

1945, de Robert Conroy

1945, a novel, del estudioso de temas militares Robert Conroy, es la tercera de una trilogía de conflictos bélicos. El auge de la ucronía ha propiciado la aparición de series ucrónicas de varias novelas con un fondo argumental común, tal la de la Crosstime Traffic de Turtledove o la de la Compañía del Tiempo de Kage Baker, a más de otras más breves, con o sin relación argumental directa entre sí, que sería el caso de Conroy.
 
En 1862, nominada para el premio del pasado año, la detención por los Unionistas de tres Confederados a bordo de un buque inglés desata las iras de una Inglaterra que envía navíos de su flota y tropas de su ejército a luchar abiertamente en favor del Sur. Diríamos -entiéndasenos- que podría suponer un contrapunto a Fuego sobre San Juan, puesto que su trama, aún siendo diferente, guarda una relación con ella en la forma en que se concatenan los hechos. A pesar de lo bien escrita que está la novela, desarrolla un tema un tanto trillado, muy bien tratado, por ejemplo, en Barras y estrellas de Harry Harrison, de la que igualmente nos ocuparemos.

En 1901 el káiser Guillermo exige a los Estados Unidos la entrega de las posesiones arrebatadas a España, Cuba, Filipinas y demás, a lo que el presidente McKinley se niega y los alemanes invaden Norteamérica.   

En 1945, cuando el emperador Hiro Hito se dispone a firmar la rendición de su Imperio tras los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, es secuestrado por un grupo de samurais y generales fanáticos. El Presidente Truman ordena a McArthur la invasión, pero los japoneses, a pesar de que caen sobre dos ciudades dos bombas atómicas más, resisten hasta el último hombre y el último aliento, luchando como kamikazes y hasta empleando prisioneros de guerra como escudos humanos. Al igual que las anteriores, la novela está repleta de personajes históricos reales.

Rome Burning,  de Sophia McDougall

Y siguiendo con las series, Roma en llamas es la segunda entrega de una trilogía de la que la primera, Romanitas, fue finalista del premio de 2005, aún recibiendo más de una crítica desfavorable. Se ve que empieza a haber quienes, sin llamarse Turtledove, pretenden convertirse en especialistas del género, casi sin duda por motivaciones económicas. Para Sophia McDougall, nacida en Londres en 1979, Romanitas y Rome Burning son sus dos primeras novelas publicadas: se inició en la ciencia ficción entrando directamente en los mundos alternativos.

El imperio romano se prolonga hasta el presente, aunque estas novelas están lejos de la Roma eterna de Sllverberg. Llaman la atención en ellas unos trenes magnéticos y unos coches eléctricos que conviven con la crucifixión -véase la cubierta de Romanitas- y la esclavitud: ya dijo hace dos mil quinientos años Aristóteles que habría esclavos hasta que las máquinas hicieran su trabajo, y sólo hasta entonces, añadimos nosotros. En lo que, desde Sprague De Camp, es el tradicional juego ucrónico con el lenguaje alternativo, a los teléfonos se les llama longdictors y a la televisión longvision.

Ha'penny, de Jo Walton

Jo Walton, la última por el orden alfabético en que se anuncian los nominados, es una galesa nacida en 1964 que ganó el John W. Campbell al mejor novel dos años antes que el citado Jay Lake  y el Mundial de Fantasía de 2004 por la primera novela de una trilogía artúrica: antes había escrito para juegos de rol. Se inició en la ciencia ficción con la ucronía Farthing, nominada al Nebula, el Sidewise y varios premios más. La Factoría de Ideas acaba de publicarla como El círculo de Farthing.

En ella Gran Bretaña firma una pronta paz con la Alemania nazi antes de que los Estados Unidos entren en la Segunda Guerra Mundial, sacrificando parte de su libertad a cambio de una supuesta seguridad. Su continuación es Ha'penny, que tiene como protagonista a un inspector de policía que, ocho años más tarde, persigue con saña a gays, judíos y toda clase de extranjeros: así marchan las cosas en su país tras la claudicación ante Hitler. 
 

©  2008 Augusto Uribe


Augusto UribeAugusto Uribe es doctor en una ingeniería, periodista y tiene otros estudios; ya jubilado, es presidente de una sociedad de estudios financieros. Ha ganado varios premios Ignotus y ha publicado en libros, revistas y fanzines, como el antiguo BEM o Nueva Dimensión, que lo tuvo por su primer colaborador.