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Nuestros expertos Uribe y Alhmann diseccionan los candidatos de este año.
NOMINACIONES AL PREMIO SIDEWISE 2008
por Augusto Uribe y Alfred Ahlmann
Este año han sido cinco las novelas nominadas al Premio Sidewise de Historia Alternativa, cuyo ganador lo dará a conocer su jurado, como siempre, en la próxima WorldCon, que se celebrará en Montreal, Canadá, entre los días 6 y 10 del mes de agosto.
La proliferación del género permite ya establecer diferentes subgéneros o distintos recursos a utilizar por los autores para crear sus ucronías. En la lista que sigue aparece una confrontación diversamente resuelta que cambió el curso de la Historia, un universo steampunk a que dio lugar un acontecimiento que sucedió con anticipación a su tiempo, un universo que no es el nuestro, sino el correspondiente a una creación literaria y alguno más.
Por orden alfabético de autores, que es como se dan a conocer, los nominados son los siguientes: 
The Affinity Bridge, de George Mann The Dragon's Nine Sons, de Chris Roberson Half a Crown, de Jo Walton Nation, de Terry Pratchett Swiftly, de Adam Roberts
La única novela antes conocida es Half a Crown, conocida en el sentido de que remata una trilogía cuyos títulos anteriores, Farthing y Ha'penny, fueron asimismo finalistas del Premio. El primero está publicado por La Factoría de Ideas y su Jefa de Prensa nos ha dicho que ya están traduciendo el segundo.
Como decíamos en el artículo del pasado año, Jo Walton, nacida en 1964, es una escritora galesa, ahora residente en Quebec, Canadá, quien, tras escribir para juegos de rol, se inició en la fantasía con una trilogía artúrica cuya primera novela, The King's Peace, ganó el Premio John W. Campbell de 2001 al mejor novel, lo mismo que en 2004 obtuvo el Mundial de Fantasía con Tooth and Claw. Debutó en la ciencia ficción precisamente con Farthing, nominada al Sidewise, el Nebula y varios premios más, entre los cuales fue tercera en el Campbell.
La acción de la llamada trilogía del "Pequeño Cambio" arranca en 1941: la misión de Hess concluye con éxito y un reducido grupo germanófilo convence a la Gran Bretaña de que busque un acomodo con Hitler y firme una pronta paz con Alemania, antes de que los Estados Unidos entren en la guerra, sacrificando parte de su libertad a cambio de una cierta seguridad. Su continuación, Ha'penny, transcurre en 1949, cuando el gobierno de Inglaterra ha devenido en un régimen fascista: entre las libertades perdidas figuran los derechos humanos, se persigue a disidentes, homosexuales y judíos, quizá con no tanta dureza como la que se da en el Continente, aunque llegan a construirse campos de concentración para ellos. Los persigue con saña el protagonista de la novela, Peter Carmichael, un antiguo inspector de policía de Scotland Yard que es ahora el Jefe del Watch, la Gestapo británica, a pesar de que en realidad él es también gay.
En Half a Crown (Media corona era expresión preferida a "dos chelines y seis peniques"), Carmichael es encargado de la seguridad de una conferencia que va a tener lugar en Londres veinte años después de Farthing. Y, como en los volúmenes anteriores, los capítulos alternan una narración en tercera persona y otra en primera. La tercera corresponde a los puntos de vista de Carmichael, que se ve en dificultades por su relación con su ayudante Jack, y la primera a los de Elvira Royston, la hija dieciochoañera de uno de sus antiguos subordinados, muerto en el cumplimiento del deber.
Elvira, que ha vivido toda su vida bajo el fascismo y se la relaciona con fascistas rebeldes, pone aún en mayor peligro la posición de Carmichael al descubrir que está ayudando a salir del país a algunos judíos. Tiene un aire con Collaborator, de Murray Davies, de la que nos hemos ocupado recientemente en nuestra columna mensual, que era también una novela larga que hubiera dado perfectamente para dos volúmenes.
La conclusión de esta tercera entrega es bastante más optimista que la de las anteriores, no tanto en el tono, que sigue siendo negro, como en el resultado final, que es algo parecido a una liberación.
Solaris Books es una conocida editorial que publica mucha ciencia ficción, cuyo Director Consultivo es George Mann, autor de una recopilación enciclopédica del género, antologías y relatos breves, que ahora se ha lanzado a escribir su primera novela, primera asimismo de una proyectada serie sobre las aventuras del agente especial de la Reina, sir Maurice Newbury, que a veces tiene aire de personaje de Conan Doyle, y su encantadora ayudante, miss Veronica Hobbes.
La acción de The Affinity Bridge se desarrolla en el valiente y peligroso mundo de un Londres que es una victoriana ciudad steampunk que oscila en el borde mismo de la revolución. Sus gentes están entrando en una nueva era de tecnología, deslumbradas cada día por nuevas invenciones.
Los adelantos de la ciencia mantienen con vida a la reina mediante un primitivo sistema de soporte vital, aparatos voladores se elevan por los aires pilotados por robots, el estruendo de los carruajes tirados por caballos de pistones atruena sus calles y hay autómatas mecánicos programados para realizar trabajos que antes se encomendaban a los sirvientes.
Pero más allá de esta pátina brillante de progreso, acecha un fondo oscuro. La ciudad está amenazada por una epidemia, en algo semejante a la licantropía, importada de una lejana colonia, que convierte a los hombres en monstruos sanguinarios antes de matarlos. Se propaga primero por los sucios burdeles de Whitechapel, para luego extenderse por las viejas mansiones aristocráticas, con unos cadáveres que pueden alzarse después de la muerte.
Es una ciudad que no está inmunizada contra la magia, en la que algunos adivinan el porvenir y otros recurren a las fuerzas oscuras, cercada por un sistema de policía fantasma que no vacila en tirar a matar sobre los enemigos de la Corona físicos o sobrenaturales, personas o espectros.
Un día un dirigible se estrella sobre el centro de la ciudad y sir Maurice y miss Veronica son los encargados de averiguar las causas del accidente. En la primera mitad del libro parece advertirse una cierta inexperiencia del autor y estos protagonistas abusan de beber té Earl Grey, tomar coches de punto movidos a vapor, admirarse el uno al otro por el rabillo del ojo y dialogar sin tregua para llegar a conclusiones a las que ya había llegado antes el lector. Pero en la segunda mitad la acción se vuelve más animada y, por ejemplo, sir Maurice se lía enérgicamente a bastonazos con fantasmas, autómatas, truhanes y hasta gentes normales, mostrando el valor y el vigor del más incansable héroe del cómic.
Adam Roberts, nacido en 1965, crítico, novelista y autor de parodias, licenciado en Aberdeen y doctorado en Cambridge, es un personaje académico del Royal Holloway, uno de los ocho colegios mayores de la Universidad de Londres. Su ucronía Swiftly (Tal como Swift), que ha sido acertadamente calificada como una continuación wellsiana de Los viajes de Gulliver, se desarrolla en 1848, esto es, ciento veinte años después de que el capitán Lemuel Gulliver viajara a las remotas naciones del mundo que descubrió y que existen realmente en ese universo.
Los liliputienses, de una talla doce veces menor que la de los hombres, y sus primos los Blefusacsnos han sido esclavizados por los ingleses, que los utilizan para la ingeniería de la miniatura en procesos industriales, teniendo en cuenta además que ellos tiene también sus propios liliputienses, doce veces más pequeños que ellos.
La isla de los gigantes Brobdingnagians ha sido bombardeada por la Armada Británica por considerar peligrosos a sus pobladores, pero algunos han sobrevivido y se han alistado en el ejército francés, que inicia así una exitosa invasión de Inglaterra. También ellos tiene sus propios Brobdingnagians, que son doce veces más altos. Los enormes équidos Houyhnhnnns juegan igualmente un papel en la guerra, convertidos en la Caballería Inteligente de Su Graciosa Majestad, y los bestiales Yahoos son una buena fuerza de choque.
La novela está dividida en cuatro largos capítulos, de los que el primero apareció como cuento en una revista y era francamente bueno. El año de la acción de la novela es de grandes poderes imperiales, aunque fue un tiempo de revoluciones en Europa, y el autor consigue así recrear un muy diferente siglo XIX en nuestro Continente, con claros ribetes de épica steampunk: a partir de la isla volante de Laputa se experimenta para el desarrollo de máquinas voladoras y la nave espacial que baja del cielo tiene el tamaño de la luna.
Si la historia la hubiera escrito Swift, habría satirizado sobre las cosas que hacemos los humanos, pero Roberts se pregunta por qué las hacemos y la respuesta es el deseo de poder. Considera más la estructura de la naturaleza arbitraria en que vivimos que las motivaciones que la impulsan, más el acto en sí mismo que las causa que llevan a él. Los sistemas de poder se imponen a las capacidades personales de los individuos para actuar libremente, de modo que todos los personajes ven muy reducidas sus opciones para resolver una situación. Esto incluye, por supuesto, al líder que trata de liberar a los liliputienses, un cristiano que tiene superiores que aceptan que Dios creó a unos seres que pueden esclavizar y a otros que pueden ser esclavizados.
Se trata de una novela ambiciosa, que pretende retratar el macrocosmos y el microcosmos de la existencia humana, de modo que aparecen gigantes más gigantes que los gigantes y enanos más enanos que los enanos. En las praderas de Europa pacen ahora animales de los más diferentes tamaños y el hombre y sus criaturas son el punto medio de la geometría de lo existente.
Sobre tan sugestivo escenario se desarrolla una mediocre historia de amor que perjudica la trama y defrauda el interés con que el lector ha acogido la novela. Una historia de amor que parece excitada por una atmósfera literalmente de excrementos, no sabemos si como evocación de Swift, que era muy aficionado a los chistes marrones y conversaciones sobre todos los malos olores y suciedades, o como recreación de un pestilente siglo XIX.
Una de los títulos que ha merecido mejores críticas es Nación, de Terry Pratchett, a quien no es necesario presentar. Tras esas novelas en serie, de interés reducido, que venía produciendo últimamente, se ha estirado a una obra mayor, dirigida en principio a ese público de young adults que tan bien cultiva como el gran narrador de historias que es, pero cuya temática rebasa ese ámbito, con un tema tan sugestivo como el carácter de nación, a más de la muerte y un feminismo elegantemente presentado. Tratado todo de forma notable, su lectura constituye un placer.
El escenario es suavemente ucrónico, sería casi nuestro mundo si no hubiera en el Pacífico unas islas que en la realidad no existen. La acción se desarrolla a finales del siglo XIX en una paradisíaca isla polinesia, pero nos se trata de una novela bucólica, ni una más en que el autor se ocupa de los hombres y sus culturas de colonización. En una época en que la colonización británica estaba en todo su apogeo, aquí se trata de encuentros entre muy diferentes protagonistas, una joven aristócrata inglesa, un indígena y una decena de marineros amotinados.
Mau se encuentra a sí mismo solo en una isla desierta, pues todo y todos a cuantos amaba han desaparecido arrastrados por una terrible tormenta: él es el único superviviente de su pueblo. Está completamente solo hasta que halla a una chica fantasma que no tiene dedos en los pies y viste un extraño pantalón de encaje que la asemeja a un pájaro abuelo. Se llama Daphne, es pariente lejana de la familia real británica, fan de Darwin, Newton y otros miembros eminentes de la Royal Society y, a su vez, la única superviviente del naufragio del "Sweet Judy". Empieza por darle a Mau un palo con que encender un fuego, mas casi inmediatamente intenta matarlo de un disparo, aunque la pólvora está mojada y de la pistola sólo salta una pequeña chispa.
Mau no tiene más que a Daphne y Daphne a Mau, más la compañía del loro del barco, que habla mucho y dice las tonterías que al autor le interesa poner en su boca, mas no están solos por mucho tiempo, ya que pronto se les une una decena de marineros que igualmente se salvaron del naufragio del "Sweet Judy", en buena medida culpables de ese naufragio y entre los cuales no faltan auténticos criminales. Tan heterogéneas gentes, todas juntas, llaman a la isla Nación.
Es una novela desconcertarte e impactante, de la que se ha dicho que te hace reflexionar, reír y llorar, que muchas veces recuerda a El señor de las moscas, del nóbel William Golding, dicho como elogio.
Nadie sabe lo que está en la cabeza de los jurados, es muy posible que jurados distintos eligieran ganadores distintos, mas la otra novela que se perfila como próxima al Premio es Los nueve hijos del dragón, de Chris Roberson, que pensamos que parte con la desventaja de ser la sexta entrega de una serie.
De la serie del "Celeste Imperio" está traducido y publicado por AJEC el bello cuento "O One", del que nos hicimos eco en nuestra columna, donde ya vimos que el emperador se preocupaba por la construcción de una nave espacial. Aunque la serie está centrada en una China hegemónica por siglos en el planeta, es bastante variada y no cae en la reiteración de los Crosstime Traffic de Harry Turtledove o La compañía del Tiempo de Kage Baker, publicaciones incesantes que se ven ya como "sacacuartos", si se nos dispensa la vulgaridad.
Ya se sabe que en la mitología china existe la leyenda de los Nueve Hijos del Dragón, de los que nació ese pueblo, y de ellos toma título el libro. Ahora, en el siglo XXI China sigue siendo la primera potencia del mundo, aunque ha encontrado a una Mexica que le disputa esa primacía. Tras una primera guerra en la Tierra, han llevado su enfrentamiento al espacio, donde pugnan por la colonización y el dominio de Marte.
Existe un gran contraste entre las dos culturas, muy tradicional la china, que vendría a representar el conservadurismo europeo en la Historia real, frente a una mexica donde se sigue practicando una religión que se fundamenta en los sacrificios humanos rituales, lo que da lugar a una serie de momentos dramáticos en la novela.
Aunque ambas naciones han mostrado gran habilidad para viajar por el espacio, su nivel tecnológico es relativamente bajo, ni tienen superordenadores de vuelo ni poseen inteligencia artificial. Sus computaciones se basan en el ábaco y sus armas apenas superan el nivel del rifle. Salvando las distancias, estamos hablando de una tecnología espacial steampunk.
La trama se desenvuelve en el año 2052, durante la segunda guerra. A un grupo de nueve orientales condenados a muerte se les ofrece la oportunidad de salvar sus vidas si destruyen una base espacial enemiga situada en un asteroide, aunque sus planes cambian cuando descubren que en la base hay compatriotas prisioneros.
El relato se centra en los aspectos de estrategia militar de la misión suicida y, en mayor medida aún, en los caracteres de los personajes. Cada uno es objeto de un tratamiento específico que incluye su historia personal y cómo llegó a cometer el crimen que lo ha condenado a muerte.
Roberson ha dedicado tiempo a investigar la historia de China y México, para mejor extrapolar las dos culturas, y parece que tiempo, también, a estudiar las órbitas dinámicas de los asteroides y las secuencias de los viajes espaciales.
Al final ha logrado construir una historia de ciencia ficción militar inverosímilmente plausible, llena de tensión dramática en la mayor parte de los momentos. La misión es una combinación excitante de película de guerra y novela del Oeste. * * *
Siempre por orden alfabético, los nominados al Premio en la categoría de extensión corta son los siguientes:
The People's Machine, de Tobia Buckell "Poison Victory" de Albert E. Cowdrey "A Brief Guide to Other Histories" de Paul McAuley "Night Bird Soaring" de T.L. Morganfield "Sacrifice" de Mary Rosenblum "G-Men" de Kristin Kathryn Rusch
De entre estos seis cuentos finalistas, tres aparecieron en la excelente Sideways in Crime: An Alternate Mystery Anthology, de la que nos haremos eco con detalle en nuestra columna. Contiene una serie de relatos cortos, de quince a veinte páginas, todos los cuales respetan las convenciones tanto del género de la ucronía como del policíaco, manteniendo una cierta sencillez en el segundo. Ofrecen así dos características principales para su valoración, el esbozado escenario de historia alternativa y el atractivo de la interacción entre ambos géneros.
El resultado final es de narraciones entretenidas y de agradable lectura, muy del gusto de las antologías de ciencia ficción clásica, con especial sabor asimoviano, dada la afición del buen doctor a este tipo de historias, con un sense of wonder que hoy anda un tanto olvidado, a menudo a causa de la excesiva longitud de los relatos y de su enrevesamiento. En este sentido hay que conceder una muy buena nota al trabajo del seleccionador, Lou Anders. Sería difícil sentirse decepcionado por esta antología.
Aún siendo todos buenos, nosotros no hubiéramos dejado de escoger para su nominación Via Vortex, de John Meaney, que nos parece el mejor. La historia del crimen es superficial, pero el escenario alternativo resulta fascinante. El autor conoce perfectamente las claves de la estructura literaria del cuento y pulsa todas sus teclas, tanto en las pinceladas de una física seudoeinsteniana revolucionaria como en la más detallada descripción geopolítica y tecnológica de la situación, donde hay que destacar el desarrollo de la acción en la época contemporánea, afectada por un único evento de historia alternativa pasado: es una señal de calidad la coherencia alcanzada.
Es un relato compuesto por múltiples capas narrativas a cada una de las cuales se ha dedicado el espacio justo: otros autores introducen menos contenido en toda una novela. Conflicto moral y personajes atractivos lo convierten en un excelente cuento de ciencia ficción en todas sus categorías. Resulta increíble que no esté nominado.
Por decir algo de su trama, ésta se ocupa de un asesinato en una Nueva York alternativa. El alemán se eligió como idioma oficial de los Estados Unidos cuando en su Declaración de Independencia, desde finales del siglo XVII la emigración germana fue muy fuerte y, posteriormente, un grupo fascista se hizo con el poder e implantó un régimen nazi. Es serie negra de la mejor.
Entre los escogidos figura La máquina de la gente, cuya divergencia histórica data de 1520, cuando, tras la muerte de Moctezuma, los aztecas consiguieron desbaratar la invasión de los españoles. Siglos después un diplomático azteca es enviado a la Holandesa / Británica Nueva Amsterdam para investigar un asesinato que parece revestir las características de los antiguos ritos de su país. La citada divergencia la origina la máquina del tiempo, a la manera de lo que sucede en Las armas del Sur de Turtledove, aunque aquí el ingenio temporal aparece para cada uno de los puntos alternativos.
Es bueno, pero demasiado corto como para poder valorarlo más allá de lo superficial. La historia alternativa mexica se mezcla con un steampunk incipiente y el obligado crimen la verdad es que resulta interesante en su resolución. Demasiados ingredientes, sin embargo, para tan pocas páginas, sería un excelente prólogo para una novela larga o daría, al menos, para toda una novela corta. En cualquier caso, aunque deje esa sensación de potencial no aprovechado, es muy interesante.
La situación se repite en Sacrificio, otra interesante y entretenida historia de corte policíaco, en la que existen muchas naciones autóctonas en América, entre las que Mexica es una gran potencia, de donde se desprende que los españoles no llegaron a derrotar al imperio azteca.
Del aluvión de mitología mexica éste es el relato que mejor la plantea, dentro de su brevedad. Carece de profundidad, pero Rosenblum, que es consciente de ello, despliega sus piezas rápidamente para moverlas sobre un tablero tan sencillo como claramente delineado, con una interesante técnica narrativa en primera persona que apenas proporciona detalles sobre la identidad de los protagonistas. Es coherente con la descripción muy esquemática de la historia alternativa, dejando los huecos justos para que los rellene la imaginación del lector. Al contrario que otros, consigue más resultados que aspiraciones tiene. Es curioso que en tantas novelas y cuentos se dé este año que los chinos fueron los primeros en llegar a América y proporcionaron armas a los mexicas para hacer frente con éxito a los conquistadores europeos, o intervinieron de otra manera, estando tan presente la dicotomía China-Mexica. Y, curiosamente, también, los chinos, en la citada línea europea, miran por encima del hombro a los mexicas que continúan practicando sus ritos sangrientos.
El tercer relato escogido para la antología es Los hombres G, que arranca de 1964, cuando Edgar Hoover es encontrado asesinado cerca de Nueva York, tras una fiesta gay. Mientras el FBI intenta resolver rápidamente el crimen, el Fiscal General Robert Kennedy se nueve para intentar a su vez descubrir los secretos que guardaba Hoover. Es un cuento bien escrito, quizá demasiado denso, con no mucho de ucronía, pues lo que hace es construir una trama con personajes de los años sesenta ubicada en los años cincuenta. El estilo de los 50 está muy bien recreado, como si de cine negro se tratara, hasta con un aire de caza de brujas que, aunque nunca se nombre ni aparezca como tal, está presente en el ambiente.
Constituye una interesante revisión de JFK, en un relato de menor alcances que otros, que se centra en un episodio muy concreto del imaginario norteamericano, pero sin jugar en su contra. Antes, al contrario, el autor muestra su preferencia por las distancias cortas y la narración de estilo cinematográico que resulta muy adecuada al caso. Buen trabajo, también, en el crimen, para lograr un buen trhiller alternativo. Un consejo: si cuando lo lea no visualiza la narración en blanco y negro, con humo de tabaco negro y olor a whisky, está perdiendo el tiempo. El Pájaro Nocturno remonta el vuelo, publicado en el número 3, otoño de 2008, de Greatest Uncommon Denominato, divide la opinión de los firmantes: le parece a Ahlmann el mejor de los nominados, de lo que discrepa Uribe, que encuentra interesante la recreación del mundo de la antigüedad azteca, pero juzga la acción demasiado lineal y hasta un tanto banal. Encuentra que el hilo conductor encierra demasiado de deus ex machina, lo que conduce al relato por un atajo a su resolución. Quizá pese en el ánimo del jurado esa buena recreación del primitivo mundo azteca entre tantas historias que presentan este año a unos mexicas que rechazaron la invasión de los españoles y alcanzaron después una posición relevante en América y el mundo. En 1629 los aztecas resistieron la invasión de Cortés y, poco a poco, a partir de un Moctezuma alternativo, fueron conquistando toda América, la del Norte y la del Sur. Siglos más tarde, en un mundo alternativo actual, de finales del XX o principios del XXI, Mexica es la gran potencia del planeta. Han llegado a la luna y están realizando una expedición a Marte. Se puede colegir que el cambio histórico ha sido favorecido por una intervención extraterrestre, que viene a jugar el papel que en otras historias juega la máquina del tiempo
En este Mexica, que conserva su religión de ritos bárbaros, hay seres que son elegidos para ser sacrificados y el joven protagonista, Pájaro Nocturno, va a ser uno de ellos, a los 30 años ha de ir a reunirse con los dioses -recuérdese La fuga de Logan- por las condiciones naturales de su nacimiento. Desde pequeño ha querido ser astronauta y logra su propósito, embarcándose a los 28 años, cuando le restan dos de vida, en la expedición a Marte.
El final es una sorpresa, aunque quizá no resulte tan inesperado después de leído, y contribuye a rematar el cuento con ese halo poético que reviste desde el principio. Está bien escrito, un tanto en la línea del precioso Retorno a Bizancio de Robert Silverberg. Si Morganfield pretendió transmitirnos algo, fue que todos tenemos marcado nuestro destino por más que no lo conozcamos .
Una breve guía para otras historias, de nuestro conocido Paul McAuley, editado en La Factoría de Ideas, apareció en el número de septiembre de 2008 de Postscripts y tiene su punto de divergencia en 1935. Una puerta a través del tiempo pone en contacto mundos paralelos de evolución diferente a partir de entonces. Un golpe militar destituyó a Franklin Rooselvelt y los Estados Unidos terminaron por ser gobernados por un general "presidente de por vida". Una intervención en la puerta del tiempo devolvió en 1970 la democracia al país.
Finalmente, Victoria envenenada, que se publicó en el número de julio de 2008 de The Magazine of Fantasy & Science Fiction, encuentra su what-if en que los alemanes ganan la batalla de Stalingrado y derrotan a la Unión Soviética. © 2009 Augusto Uribe y Alfred Ahlmann para BEM on line
Augusto Uribe es doctor en una ingeniería, periodista y tiene otros estudios; ya jubilado, es presidente de una sociedad de estudios financieros. Ha ganado varios premios Ignotus y ha publicado en libros y revistas como el antiguo BEM o Nueva Dimensión, que lo tuvo por su primer colaborador.
Alfred Ahlmann, director de la misión arqueológica española en Turquía, es doctor en Historia, profesor universitario en España e imparte clases en algunas universidades extranjeras: domina varias lenguas. Además de numerosos trabajos profesionales, ha publicado también artículos del género.
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