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Escrito por BEM on Line   

Galería Virgil Finlay - LAS PORTADAS

Virgil Finlay

 

 

 

A continuación parte del artículo escrito por Domingo Santos como homenaje a Virgil Finlay en el 40 aniversario de su muerte. Puede leerlo completo si pincha en este enlace

 

 

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Las mujeres de Virgil Finlay


Virgil Finlay fue, es y será siempre conocido (y reconocido) por toda una serie de cualidades que lo hacen distinto y único, y de las cuales el porfolio que sigue constituye tan sólo una pequeña muestra:

     En primer lugar, su estilo. Dejando a un  lado la técnica del scratchboard, que es la “marca de fábrica” de buena parte de su obra, Finlay posee un estilo consistentemente personal e inimitable, que hace que sus ilustraciones sean reconocidas como suyas antes incluso de ver su firma en ellas. Hay un innegable y característico “sello Finlay” en toda su producción que la identifica y que atrae desde un primer momento la mirada del lector con la hipnótica fascinación de los ojos de una cobra.

     En segundo lugar, la fantasía. Pocos ilustradores han sido capaces de plasmar como Finlay el onirismo mágico de otros mundos posibles e incluso algunos imposibles. Aunque en ocasiones sus ilustraciones sean realistas, siempre subsiste en ellas este toque mágico personal que las hace distintas. Mundos etéreos encerrados en burbujas de irrealidad, paisajes extraños sin ningún punto en común con nuestro mundo real, retazos de visiones que llegan hasta el fondo de nuestra consciencia y la hacen vibrar más allá de nuestra racionalidad.

     En tercer lugar, los otros seres. Pocos ilustradores han plasmado en imágenes un bestiario/monstruario tan complejo, variado y abundante como Virgil Finlay. Sus otros seres abarcan toda la panoplia de posibilidades capaz de surgir de la mente más imaginativa. Monstruos viscosos agrupados en aquelarres demoníacos, animales fantásticos, seres amenazadores gravitando sobre hermosas mujeres...

     Y por supuesto, en cuarto lugar y sobre todo, esas mujeres. Las mujeres de Virgil Finlay son el núcleo más importante de toda su producción: esbeltas, etéreas, adorables, sin parangón alguno dentro del género de la ciencia ficción y la fantasía, rodeadas y a menudo inmersas en esos mundos oníricos tan queridos por el dibujante y adorados por los lectores, trasunto de los anhelos más íntimos del ser humano, idealización de la mujer-fetiche del público lector, y posiblemente plasmación de la mujer ideal de su autor. Es indudable que Virgil Finlay no hubiera llegado a ser nunca el Virgil Finlay que conocemos sin sus mujeres...