FALLECE CHARLES N. BROWN
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Martes, 14 de Julio de 2009 07:29

El editor de Locus Charles N. Brown de 72 años de edad, tras haber estado trabajando intensamente en la ReaderCon (Boston, EE UU), murió pacíficamente mientras dormía en el avión que le devolvía a su casa el pasado 12 de julio de 2009.

Charles Nikki Brown nació el 24 de junio de 1937 en Brooklyn NY. Se casó dos veces, primero con Marsha Elkin (1962-69) y más tarde con Dena Benatan (1970-77). El nombre de Charles N. Brown esta intimamente ligado a la revista Locus, en 1975 la confundó junto a Ed Meskys y Dave Vanderwerf, rapidamente se convirtió en una de las revistas de más éxito en el mundo sobre ciencia ficción. Al  principio Locus fue tan sólo una hoja de papel para, como muchas otras, ir creciendo poco a poco hasta convertirse en una de las revistas más difundidas y más influyentes en el mundo de la ciencia ficción norteamericana.

Su primer número data de 1971 y ganó su primer Hugo en 1973. Al principio Locus fue tan sólo una ocupación de tiempo libre para convertirse finalmente en un trabajo a tiempo completo. En total Brown acumuló un total de 29 estatuillas Hugo, una gesta que nadie más ha conseguido alcanzar.

Brown visitó España en la década de los 90, junto a Joe y Gay Haldeman. Reseñó libros para la revista Asimov's; escribió libros, antologías y artículos para numerosas revistas y periódicos. Fue el Invitado de Honor también de innumerables congresos. Regresaba de uno de ellos cuando falleció.

Noticia cortesía de Gay Haldeman.

Charles N. Brown nos ha dejado

por Joan Manel Ortiz

Charles N. Brown (Locus Mag.)Aunque ya le había conocido brevemente en algunos congresos internacionales de ciencia ficción, tuve la suerte y el privilegio de convivir algunos días con Charlie Brown en dos ocasiones. La primera de ellas fue en junio de 1994, durante su visita a Alboraia (Valencia), donde Andrés Rodrigo improvisó unos encuentros promocionales de la primera de las tres HispaCones que se celebrarían en Burjassot, aprovechando su presencia (junto a Joe Haldeman). La pequeña ciudad y su consistorio se volcaron con la visita de los norteamericanos célebres y le realizaron un gran recibimiento. Más tarde viajamos a Barcelona, ciudad que no conocía y que le encantó, donde me hizo concertarle entrevistas con los principales directores editoriales de género fantástico de nuestro país en aquel momento (Ediciones B, Minotauro, Timun Más, Grijalbo, Martinez Roca...) porque quería conocer de primera mano el estado de la edición en España. Fueron unas entrevistas muy ilustrativas.

Dos años más tarde, y tras viajar a los primeros encuentros de Cascais (Portugal), visitamos Lisboa donde estuvimos algunos días para viajar luego a Valencia y asistir a la segunda HispaCon de Burjassot en el otoño de 1996, donde fue uno de los Invitados de Honor. Fue la segunda vez que tuve el placer de disfrutar ampliamente de su compañía y de sus conocimientos editoriales y la última vez que le ví con vida.

Sus problemas físicos (no veía demasiado bien y andaba algo duro de oído) y su cerradísimo acento le daban un aspecto hosco, como si estuviera constantemente enfurruñado. Nada más lejos de la realidad. Charles N. Brown era un ser humano afable, aunque con mucho carácter, que disfrutaba con la ciencia ficción y que tenía el impagable don de poder vivir en ella. No hay que olvidar que durante varias décadas ha estado al frente de la mejor revista de información sobre el género, Locus, una publicación que nació como un fanzine de unas pocas páginas ciclostiladas y que, en poco tiempo, se convirtió en uno de los medios más influyentes de su país y en un punto de referencia en todo el mundo, Eso le permitió viajar continuamente por todo el planeta para asistir a los principales congresos de ciencia ficción, su pasión y su vida. De hecho su muerte se ha producido en el regreso a casa desde uno de ellos, en el que había estado colaborando activamente.

Charlie era una persona siempre dispuesta a echarte una mano y a tener una agradable charla contigo, a poco que te le acercaras. Recuerdo cuanto nos ayudó cuando le pedimos que nos diera su opinión sobre la revista BEM, que editaba, junto con a mis compañeros de Interface Grupo Editor, en aquellos años. Charles nos la diseccionó y nos señaló defectos y virtudes durante más de una hora, dándonos muchas orientaciones y criterios que nos permitieron mejorarla. Para él era algo normal, era el veterano curtido en cien batallas ilustrando a unos jovenes que estaban comenzando. Nos habló de los orígenes de Locus, de cómo nunca se pensó que fuera a poder vivir de eso, y de cómo fue creciendo hasta convertirse en lo que es hoy en día. De cómo estaba realmente la edición del género fantástico en los Estados Unidos. De cómo conseguía los puntos que le daban las compañías aéreas para poder volar por todo el planeta sin que se arruinara por ello. De cómo había que hacer encaje de bolillos para intentar no disgustar a nadie pero no callarse lo que uno pensaba de algo. Incluso nos explicó por qué no había acabado nunca de dar el paso a la revista profesional (Locus siempre fue una revista semi-profesional, que, según los criterios del fisco de los Estados Unidos, es aquella que no supera una determinada tirada, como era su caso).

Hoy he recibido un triste mensaje de Gay Haldeman en el que me explicaba que el bueno de Charles N. Brown nos ha dejado y muchos recuerdos y buenos ratos se han agolpado en mi cabeza. Me ha costado unos minutos poder hacerme a la idea de que no voy a poder verlo más.

Locus
va a seguir adelante, según he podido saber: Liza Groen Tromb va a pasar a ser la editora jefe y a continuar su labor. Sin duda lo hará estupendamente, pero, qué quieren que les diga, yo creo que nunca será ya lo mismo en la revista. Y en los congresos de ciencia ficción siempre echaremos en falta a ese ser entrañable con pinta de profesor chiflado..

Charlie, se te va a echar mucho de menos aquí abajo. Descansa en paz, maestro.

© Joan Manel Ortiz Julio 2009