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La carretera es la obra de un hombre viejo que ha reflexionado sobre la muerte.
LA CARRETERA de Cormac McCarthy por Miguel J. Francés La carretera es en principio un drama que narra el viaje de un padre y su hijo en un escenario postapocalíptico. En la práctica es, no ya una alegoría, sino la evocación de la condición humana. Más allá de la ficción esbozada por el autor para sostener el lienzo del mensaje, las figuras del padre y el hijo en una tierra desastrada se corresponden con un ejercicio de psicoanálisis. ¿Cómo no identificar al padre abnegado y desesperanzado con el ego, al hijo desilusionado y entregado con el superego y a la propia tierra que es el escenario del drama con el ello? Naturalmente que un autor de la talla de McCarthy tiene capacidad sobrada para rotar estos conceptos y trasladar un menaje mucho más rico alternando los tres papeles. La fluida e impersonal actitud en que padre e hijo se mueven y el recuerdo de tiempos mejores desplazan al ello a un perdido superego y centran el foco en el hijo, permitiendo al padre vacilar en su papel de protagonista y referencia que mantiene el interrogante, planteando así un continuo ¿por qué? a lo largo de toda la narración.
Los recursos literarios del autor son más que sobrados para esta reflexión. Ausencia de diálogo real, alternancia de tensión y ritmo, gestión de los personajes -sin nombre, sin edad, sin coordenadas-, nudos y desenlaces. El relato es parco, esquemático, rehúye convencionalismos y, por supuesto, la guionización. No se me ocurre una novela menos apropiada para rodar, por más que pueda imaginar perfectamente una película basada en el caballete formal del fuerte drama del padre y el hijo, espléndido en su sobriedad. 
La carretera es la obra de un hombre viejo, dicho sea con admiración, que ha reflexionado sobre la muerte y el final de las cosas y, más aún, ha permitido que se filtren a él. McCarthy vuelca en la novela un diálogo del padre con el hijo que no es sino el del Hombre consigo mismo, y esa tierra devastada es, al fin y al cabo, el mundo desconstruido en su mente, una consecuencia inevitable del paso del tiempo para un escritor racional. La carretera no tiene fe, sino persistencia, carece de esperanza, sólo tiene continuidad. Éste es el arduo legado del camino que nos tiende McCarthy, trágico, sólido, indiferente. © 2010 Miguel J. Francés Miguel J. Francés , además de aficionado al género, ha sido crítico y traductor. Profesionalmente es ingeniero de telecomunicación y product manager de una sociedad de análisis financiero.
Nota Bem on Line: Si le interesó la reseña de esta novela, puede leer la columna de Alfred Alhmann dedicada a la película del mismo nombre y dirigida por John Hillcoat, en su columna El Taller de Martin Quatermass pinchando aquí
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