ALMAS EN GUERRA, de L.Williams Imprimir E-mail
Escrito por Toni Segarra   

Almas en guerraLa novela se lee sin el menor asomo de aburrimiento o cansancio.

 

 
 
 
 
 
 
 
ALMAS EN GUERRA, de Liz Williams
 
por Toni Segarra
 

E

s bastante difícil para mi reseñar esta novela por la sencilla razón de ser una muestra de la ciencia ficción que me interesa muy poco. Sin embargo no puedo sustraerme a la opinión, posiblemente mayoritaria, de encontrarme ante una obra que complacerá a la mayoría de los lectores del género. De hecho la crítica británica la ha saludado como una obra renovadora que ha aportado “un soplo de aire fresco por su originalidad, belleza y calidad literaria”. Cualidades que yo no he sabido ver.

La novela que, debo reconocerlo, se lee sin el menor asomo de aburrimiento o cansancio, se encuadra en un tipo de novelas en las que la violencia es determinante me parece más que discutible por sus planteamiento ideológicos. Pero, también debo reconocerlo, esto pasa en la inmensa mayoría de la literatura y cómic, sea de ciencia  ficción o no, que se sustenta sobre la personalidad de superhéroes o héroes de características parecidas.

Almas en guerraAlmas en Guerra transcurre en un futuro bastante lejano con tres centros de acción: la Tierra, Marte y Noche Sombría, un desconocido lugar situado en el límite de nuestro sistema planetario. La acción puede resumirse como una descripción de lucha por el poder que se establece entre unos pocos personajes. En la Tierra, Lunae una niña, después joven, con un legado genético que la convierte en terrible amenaza para los auténticos dueños del poder. Otros dos personajes, Sueños-de-Guerra, una guerrera marciana y Yskatarina Yye de Noche Sombría son los que han de proteger y eliminar, respectivamente a la primera. La novela es la descripción de la huída de las dos primeras y de la persecución desencadenada por la tercera.

Como acostumbra a ser típico en este tipo de género se mezclan elementos futuristas con otros de un pasado arcaico. Si, por ejemplo, el sistema de reproducción de los humanos, o lo que queda de ellos, es totalmente innovador  por medio de unos sugerentes goteros de pieles de crecimiento, seres criados en tanques, cebados en cubas, los desplazamientos siguen efectuándose con juncos de la Edad Media.

Y, cómo no, con dioses dragones que llevan perlas en sus pinzas y joyas en las crines. La creencia religiosa o supersticiosa de vida después de la muerte es omnipresente en el libro. Incluso las naves tienen una conciencia formada “a partir de una piloto o un compuesto de pilotos”.

Mitos y tópicos típicos de una literatura que siente fascinación por la brujería medieval revestida con envoltura de futuro. Mezclándola, para darles visos de racionalidad, a la física cuántica. El temido poder de Lunae se base precisamente en esto: poder detener y doblar el tiempo sorteando las reglas de la continuidad. Siempre, claro, dotando la ciencia de una componente mística, irracional, fantástica. Una ciencia que posee una tecnología supuestamente avanzada, basta con una palabras como luz negra, luz profunda, espacio sombría, para darlo a entender pero que va unida a los mundos espectrales y los reinos (vaya usted a saber por qué hay más de uno) de los muertos.

El libro nunca nos deja percibir cómo es el mundo de ese lejano futuro. Sólo le interesa la acción individual de los tres personajes principales. De vez en cuando alguna pincelada –“No queda espacio sobre la Tierra. Nuestras hijas deberán vivir sobre barcas o morir” –contradice la impresión que se desprende de la lectura de ser un mundo escasamente poblado y en el que sólo hay mujeres.

Los machos, de cualquier especie, son algo abominable que debe ser eliminado hasta el punto que es preferible copular con una especie de insecto gigante que hacerlo con lo que queda de un hombre, lo que hace una de las protagonistas a pesar de que en otro momento se afirme que “ahora todas (remarco el femenino) somos seres artificiales, sin necesidad de copular, de sexo, sin los deseos y las emociones que esto implicaba. Tenemos aparatos de conseguir placer”.  Quizás ese omnipresente feminismo lésbico sea uno de los atractivos del libro. Porque lo único que sigue naciendo por el sistema que hizo crecer la humanidad es, ahora, algo animal, depravado y asqueroso.

 


© 2010 Toni Segarra para BEM on Line

 

 

 
Contraportada

En un futuro muy lejano, la mano de hierro del Matriarcado Marciano gobierna una Tierra destruida e inundada.

La guerrera marciana Sueños-de-Guerra debe viajar a la Tierra para proteger a una niña especial de una amenaza desconocida. Esta niña es Lunae, una clon con un extraordinario legado, que envejece a una velocidad antinatural y tiene el talento especial de manipular el tiempo.

Cuando están a punto de asesinar a su protegida, la guerrera marciana debe huir con Lunae a las islas inundadas del norte de lo que fuera Japón. Pero durante el trayecto la niña desaparece, y la guerrera decide volver a las planicies de Marte para descubrir la verdad sobre el control marciano sobre la Tierra, y la naturaleza de todos los secretos que esconde…

 

 
logoAlmas en guerra, de Liz Williams (Banner os Souls; 2004). La Factoría de Ideas, col. Solaris Ficción nº 132. Madrid, 2010. Traducción de Carles Muñoz Miralles. ISBN. 978-84-9800-541-7. 320 páginas, 20,95 euros.