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Alejandro Magno y las Aguilas de Roma, de Javier Negrete. Ediciones Minotauro, col. Ucronía. Barcelona, mayo de 2007. Mapas de Pablo Uría Díez. 496 pgs. 19,50 euros. ISBN. 978-84-450-7648-4. www.edicionesminotauro.com

Texto de la contraportada
Seis años después del intento de asesinato y tras casi dos décadas de incesantes campañas en Asia y Grecia, Alejandro ha vuelto sus ojos hacia las riquezas de Occidente. En su camino hacia el dominio del mundo conocido, sólo se interpone la mayor potencia militar de Italia, una ciudad que al igual que el propio Alejandro está convencida de la grandeza de su destino: Roma.
Es el momento de decidir quién ostenta la supremacía en el Mediterráneo, si las falanges macedonias o las legiones romanas. Los augures y profetas advierten de grandes catástrofes, pues el cometa Ícaro, que apareció al mismo tiempo que Alejandro volvía a nacer en Babilonia, crece noche a noche en el firmamento. Aún peor, los cálculos del extravagante astrónomo Euctemón predicen que, como en el mito, Ícaro se precipitará sobre la Tierra. Y mientras tanto, Alejandro y Roma se disponen a librar la gran batalla de la Antigüedad en las faldas del monte Vesubio. Esta novela me ha dejado un extraño sabor de boca.
No hay duda de que no había nadie más indicado que Javier Negrete para acometer la ucronía por excelencia: ¿qué hubiera pasado si los macedonios de Alejandro Magno se hubieran enfrentado a la pujante república romana? Esta pregunta que durante tantos siglos ha hecho correr ríos de tinta y ha establecido intensas controversias entre eruditos y estudiosos la ha respondido Negrete en esta interesante novela.
En resumen, Alejandro no muere en Babilonia. La hipótesis que se presenta es que fue envenenado por su ambiciosa esposa asiática Roxana en connivencia con Perdicas, uno de sus generales, pero Nestor, un misterioso médico llega justo a tiempo de neutralizar la intoxicación.
El retrato que se hace de Alejandro Magno en ese momento no puede ser más negativo: despótico y alcoholizado no parece muy capaz de seguir llevando las riendas de su imperio, y las intrigas se multiplican a su alrededor. La salvación le cambia por completo, los cuidados de Nestor le devuelven su fortaleza y energía y, sobre todo, su ambición. El Oriente ya es suyo, ahora quiere el Occidente, y para empezar quiere aplastar un molesto grano que le ha salido en la retaguardia, una ciudad estado que ha dejado de serlo para extender su influencia por la península Itálica: Roma.
La mayor parte de ALEJANDRO Y LAS ÁGUILAS DE ROMA relata la campaña en Italia, los preparativos, las intrigas, los contactos diplomáticos, el espionaje y el contraespionaje, las tácticas y la estrategia, todo en un tono ágil e ilustrativo, sin caer en el didactismo, y todo gracias a varios recursos hábilmente manejados. La Roma de la época se ilustra gracias a que Nestor es capturado por los romanos tras naufragar el barco en el que acompañaba a la última esposa de Alejandro, la vida en el ejército macedonio es vista a través de un par de mercenarios atenienses, ricos industriales venidos a menos, incluso, antes de la gran batalla final, hay una pequeña batalla, donde se ponen frente a frente falange macedónica y legión romana para que quede claro cuales son sus ventajas e inconvenientes tácticos.
Todo ello narrado con un estilo impecable, sin grandes alardes, contenido y gratamente eficaz.
¿Por qué entonces esa extraña sensación al terminarla?
He calificado ALEJANDRO Y LAS ÁGUILAS DE ROMA como interesante, no magnífica, ni extraordinaria, ni fantástica. Sólo interesante.
Por lo pronto es demasiado larga. Estrictamente hablando ese detalle no es significativo, hay novelas de una longitud desmesurada si que ello sea un problema, pero en ALEJANDRO Y LAS ÁGUILAS DE ROMA se notan demasiado las páginas de relleno. Hay episodios enteros que no tienen mayor transcendencia, hay personajes que no son en absoluto relevantes y ni siquiera intervienen en el desarrollo de la historia, hay pasajes que hubiera sido fácil aligerar sin que perdieran ni un ápice de intensidad. Como mínimo le sobran cien páginas... a no ser, claro, que todo esto que en apariencia sobra tenga que ver con otra cuestión descaradamente comercial, un final abierto que promete una previsible continuación en la que todo lo que se ha dejado en el aire cobrará sentido y personajes olvidados volverán por sus fueros.
Tampoco es desdeñable el abuso del deus ex machina, del recurso milagroso con el que se resuelven situaciones desesperadas, algo en cierto modo decepcionante cuando se habla de una reconstrucción histórica, aunque por la cantidad de elementos misteriosos y fantásticos que ha introducido Negrete en esta novela no parece que tuviera intención de que se tomara demasiado en serio como tal reconstrucción, y más reconociendo el propio autor que ante situaciones oscuras y poco documentadas «En caso de duda, elijo la solución más espectacular».
Pese a estas objecciones, merece la pena leer ALEJANDRO Y LAS ÁGUILAS DE ROMA. La batalla definitiva, esa que se ha esperado durante tantas páginas, no defrauda en absoluto: romanos y griegos masacrándose con alegría en medio de una vorágine de intrigas, espías, traiciones y brillantes tácticas guerreras.
Suma y sigue: Una vez escrito este comentario no me quedaban muchas ganas de corregir una cuestión que se confirma al final del libro: en el último párrafo de los Agradecimientos queda constancia clara de que hay prevista una segunda parte titulada, al menos de momento, EL ÚLTIMO VIAJE DE ALEJANDRO MAGNO. A mi estas cosas siempre me dejan de un humor muy particular. Aunque en ALEJANDRO Y LAS AGUILAS DE ROMA la cuestión principal, esto es, un quien puede a quien entre el ejército alejandrino y las legiones romanas, queda resuelta y cerrada, que me dejen a medias con otro montón de subtramas, que me han tenido en vilo durante horas, para resolverlas en una segunda parte me resulta irritante, y más aún cuando es algo que por ningún lado se indica, excepto en una breve nota que nadie, excepto los interesados, se lee. Ni siquiera yo. © 2008 Francisco José Súñer Iglesias
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Publicado originalmente en www.ciencia-ficcion.com
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