|
Miasma nº 5. Edita y dirige: Meritxell Genescà y Caleb Ferrer., c/ Serarols 25, baixos, 08241 Manresa (Barcelona). 82 pgs, 2,50 euros. www.miasma.info
Sumario Portada de Desidia Relatos: “Eiseptofobia. Mi miedo a los espejos”, de Wladimir Draculesti “El cuadro”, de Ignacio Guerrero “El gato de Schodinger”, de Francisco Javier Pérez “Paz a los hombres... (un cuento de Navidad)”, de Carlos Sáez “La dama del cuadro”, de Félix Amador Gálvez “Ojos bonitos”, de Maialen Ruiz Prada Retrato de un asesino: “Charles Manson”, por Joseph M. Argenté Revisión: “La cruz del diablo”, de Gustavo Adolfo Bécquer. Ilustrado por Manuel Carabias Poesías: “Y el mar que nos llueve”, de J. Javier Arnau “Viaje estelar”, de J. Javier Arnau “La Venus fea del metro”, de Oscar Mariscal “Guiñol”, de Oscar Mariscal “The Second Thing”, de Willliam Butler Yeats
Es un placer, algunas veces, hacer una reseña. Naturalmente que uno, aficionado al género pero no un crítico (ni profesional ni tan siquiera amateur), intenta comentar aquello que ha leído de la manera más imparcial posible para intentar inclinar al lector hacia lo que uno piensa que merece la pena ser tenido en consideración a la hora de destinar nuestros escasos momentos de lectura. Y para ello, a veces, tiene que leerse cada cosa... Pero otras, por el contrario, se disfruta del cometido y decide que bien merece la pena el tiempo empleado cuando se encuentran cosas buenas que destacar. Y ahora es uno de esos momentos.
Sin temor a equivocarme diré que, en mi opinión, estamos frente al mejor número de Miasma aparecido hasta la fecha (y que yo haya leído, naturalmente). Un número con no sólo alguna historia que despunta, sino con varias excelentes narraciones que hace esperar que lo mejor está por llegar. Pero no desvariemos más y pongámonos ya a comentar este quinto número de Miasma en castellano.
Empezaré comentando la portada, obra de Desidia. No está mal aunque no sea mi estilo, pero confiere a la revista un cierto estilo gráfico que, número a número, se va asentando. Bien empezamos.
“Eiseptofobia. Mi miedo a los espejos”, de Wladimir Draculesti es la primera historia del número. Sin ser nada sensacional, crea un buen ambiente y nos retrae al viejo entorno de lo desconocido (en este caso un espejo misterioso) utilizando el manido sistema de las cartas.
“El cuadro”, de Ignacio Guerrero es todo lo contrario. Una excepcional narración de, para mí, un completo desconocido, de las que enganchan y estremecen. El protagonista adquiere un cuadro de su primera mujer realizado, al parecer, poco antes de su suicidio por un artista desconocido. No hace falta decir que decide llegar al fondo del asunto y saber cuales fueron las circunstancias de su creación, llevándose una terrible sorpresa. Magnífica historia, escrita con buen pulso y estilo.
Ya sé que después de haber disfrutado tanto con el relato anterio, era fácil hacer una injusticia con el siguiente, “El gato de Schodinger”, de Francisco Javier Pérez, pero también hay que reconocer que es bastante inferior a aquel. Un científico sufre fuertes dolores de cabeza y se nota unas protuberancias preocupantes en su frente. Cuando descubre a su mujer en la cama con su compañero de laboratorio encaja muchas piezas. La historia es un pelo más complicada pero, coincidirán conmigo en que, después de esto, cuesta tomársela medianamente en serio.
“Paz a los hombres... (un cuento de Navidad)”, de Carlos Sáez tampoco es para tirar cohetes aunque también tiene su gracia (o al menos así me lo parece a mí). Un ejecutor cumple las órdenes de un juez para impartir justicia. Claro que al final resulta que el juez es algo más de lo que parecía en un principio. Con un estilo duro y seco, se termina con una sonrisa.
“La dama del cuadro”, de Félix Amador Gálvez es la otra gran historia del número, curiosamente también de cuadros. Un celador nocturno de la Garia de los Uffizi de Florencia descubre por qué sus predecesores habían abandonado el cargo de manera repentina. Una historia mágica, llena de misterio y muy bien narrada. Aunque, una vez concluida su lectura, uno puede pensar que no es excesivamente original, su tratamiento y su estilo compensan esa falta de originalidad.
“Ojos bonitos”, de Maialen Ruiz Prada es una terrible historia de terror, opresiva, claustrofóbica. Una chica se entrega a un misterioso caballero que la halaga pero que le dejará una terrible herencia. Cuento breve, apenas 4 páginas, sin complicaciones innecesarias pero contundente, con un final terrible. Muy bueno.
“La cruz del diablo”, de Gustavo Adolfo Bécquer, es una historia gótica de misterio con el diablo como protagonista. Me ha hecho gracia que transcurriera en Bellver, un pueblecito de la Cerdanya catalana en la que vivía hace algunos años una amiga mía. Bécquer no es un cualquiera y la historia es atractiva.
Sigo sin querer comentar las poesías y el retrato del asesino de Joseph M. Argenté, en este caso de Charles Manson, terrible como todos. Yo no sé qué le ven, la verdad. En resumen, un magnífico número de Miasma con un trío de historias de primer nivel y varias más de agradable factura. A seguir así. © 2008 Carlos Puig
|