| A ciegas, de F. Meirelle |
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| Escrito por Juan Carlos Planells | |||
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A CIEGAS por Juan Carlos Planells
En este sentido, no hay una gran diferencia entre un film sobre campos de concentración nazis: sustituimos los judíos por los ciegos, los guardianes nazis por las fuerzas militares del estado, y el resultado es exactamente el mismo. De hecho, algunas de las propias incidencias del film son parecidas a las ocurridas en algunos campos de concentración, donde la convivencia entre los judíos no fue tampoco un ejemplo de solidaridad que digamos (colaboracionismo, explotación, etc.). Sentado todo esto, ¿cómo se ofrece cinematográficamente? Pues digamos que la tercera película de Meirelles nos vuelve a hacer pensar que quizá el mérito de Ciudad de Dios era más achacable a su codirectora, Katia Lund, que al propio Meirelles. De hecho, ya en su día Katia Lund no ocultó su enfado (o indignación) de que se la ninguneara tan aplastantemente, otorgándole todos los méritos del film al codirector Meirelles, como si ella hubiera estado simplemente sentada en una silla mirando trajabar a los demás. Lo cierto es que la inmensamente aburrida El jardinero fiel (según la novela de Le Carré) dejó bastante estupefactos a los admiradores del anterior film de Meirelles. Extrañamente, los mismos que mostraron su disconformidad con Ciudad de Dios corrieron a aplaudir la inane El jardinero fiel. En cuanto a la recepción de A ciegas fue mala desde el primer momento, cuando hace tiempo se exhibió en Cannes y la pusieron de vuelta y media. A su estreno en España, las cosas no han mejorado mucho: no la han puesto de vuelta y media, pero sí ha recibido comentarios bastante negativos en general. Y hay alguna razón en ello: el film de Meirelles es tremendamente irregular, está absolutamente descompensado en muchas de sus partes, y es difícil decir si es por culpa de un guión pleno de recursos fáciles, o de una realización desajustada. La mayoría de personajes nos resbalan, no se hacen ni simpáticos ni antipáticos (quizá el encarnado muy bien por Alice Braga sea la excepción), y los acabamos contemplando con una cierta indiferencia. La experiencia de Meirelles como publicista se nota en escenas tan chocantes como la procesión de las mujeres hacia el tercer pabellón (donde se disponen a ser violadas a cambio de comida), acompañada de una musiquilla machacona, en una escena que quiere ser conmovedora pero parece casi un anuncio de champú. Esa es una de tales descompensaciones. Mejor el tramo final, con la llegada del grupo de escapados a la ciudad, caótica, convertida en un basural y con grupos de ciegos ambulando a la caza de comida; ahí Meirelles encuentra ese "espíritu del 70" a que aludía antes. El film, no hace falta decirlo, es una fábula. Sobre la convivencia forzada, sobre el fin del mundo como lo conocemos, sobre la conducta humana en situaciones extremas, sobre la explotación de unos por otros, y sobre un montón de cosas más, tantas que la acumulación acaba fatigando. Al final, la fábula termina como si empezara una fábula nueva, y todo es la mar de bonito. En cualquier caso, y por muchos reparos que se le puedan --y deben-- poner al film (estética publicitaria, caídas de ritmo, desinterés hacia los personajes, situaciones poco creíbles) indudablemente merece verse y opinar sobre él. La propuesta es algo fallida, bastante cuestionable, pero sin duda muy interesante, lo cual siempre es de agradecer.
© 2009 Juan Carlos Planells. Publicada originalmente en Planells, Fact and Fiction.
A CIEGAS Título original: Blindness. Dirección: Fernando Meirelles. País: Canadá, Brasil y Japón. Año: 2008. Duración: 121 min. Música: Uakti Intérpretes: Julianne Moore (mujer del doctor), Mark Ruffalo (doctor), Alice Braga (mujer con gafas oscuras), Yusuke Iseya (primer ciego), Yoshino Kimura (mujer del primer ciego), Maury Chaykin, Danny Glover (hombre del parche negro), Gael García Bernal y Don McKellar (ladrón)
SINOPSIS Comienza con un flash. Un hombre se queda ciego repentinamente cuando conduce del trabajo a casa. De repente, todo su mundo se convierte en una neblina lechosa e inquietante. Una tras otra, cada persona que se cruza –su mujer, su médico, incluso el aparentemente buen samaritano que le lleva a su casa– correrá la misma suerte en un momento dado. A medida que se extiende el contagio y el pánico y la paranoia se apoderan de la ciudad, las víctimas de la ceguera repentina, de “La enfermedad blanca”, son confinados y sometidos a cuarentena en un psiquiátrico abandonado en donde cualquier parecido con la vida normal empieza a desvanecerse. Dentro del hospital en cuarentena hay un testigo secreto: una mujer (Julianne Moore) que finge estar ciega para poder estar junto a su marido (Mark Ruffalo).
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A ciegas es una propuesta algo fallida, bastante cuestionable, pero sin duda muy interesante, lo cual siempre es de agradecer.
La primera consecuencia que uno saca del visionado de este film de Meirelles es que se aproxima en cierto modo a esas películas de ciencia ficción "con mensaje" que menudearon allá a finales de los sesenta, principios de los setenta (es decir, antes de Star Wars). Aun con sus notables diferencias, esta película tiene ciertas similitudes con Soylent Green de Fleischer, y El planeta de los simios, de Schaffner: ambas eran fábulas violentas de nuestro futuro inmediato o de un aparente mundo lejano que a lo mejor no lo era tanto. El film de Meirelles hereda esta simpática tradición y ofrece su fábula particular: todo el mundo queda ciego, de manera paulatina, excepto una persona, y analiza las consecuencias de la convivencia forzada de ciegos encerrados por el estado en una cochambrosa instalación, donde poco a poco esa convivencia degenerará en explotación de unos ciegos por otros ciegos.