| Sillage / Estela: Una crónica de ética interestelar |
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| Escrito por Toni Segarra | |||
| Lunes, 02 de Junio de 2008 01:00 | |||
Navis vive en los restos de la astronave que la condujo a este planeta...
Una crónica de ética interestelar
SILLAGE ha sido publicado en nuestro país por Norma Editorial, en su colección Pandora, con el nombre traducido de ESTELA. Curioso eso de las adaptaciones y traducciones de los nombres. Como anécdota digamos que solamente en Italia y Alemania la serie ha mantenido el nombre original sin traducir. En Dinamarca, ha sido rebautizada como KONVOJEN; muy parecida al Konvooi de los Países Bajos; en Portugal, SENDA; en la República Checa, METEOR, y en Estados Unidos, WAKE. Dice la portadilla del álbum que Jean-David Morvan no descubrió la historieta hasta sus once años con una aventura de VALERIAN y el mismo ha manifestado en alguna ocasión su gran admiración por la serie de Christin y Mèzières hasta el punto de querer convertir SILLAGE en el VALERIAN del siglo XXI. Sin embargo su admiración por la historieta es mucho más amplia como podrá descubrir el avispado lector por las inequívocas referencias que aparecen a lo largo de sus páginas. ¿De donde habran salido estos pequeños marsupiales que emiten desde su nido en un árbol sus gritos Houba-Houba?
En este vagabundeo encuentran un planeta apto para la vida y, aparentemente, deshabitado. Uno de los artefactos exploradores enviados para detectar la presencia de vida inteligente cae, accidentalmente, sobre el planeta causando la muerte de un pequeño tripulante cuyos restos son recogidos por Navis, una chica que anda por la selva en busca de alimento con no menos atuendos que el propio Tarzán. Dicho sea de paso, siempre ha constituido un misterio para mi, saber la causa del taparrabos de Tarzán quien no tiene a la vista más que seres vivos salvajes que no utilizan dicha prenda. Lo mismo sucede aquí con Navis que aparece de manera sorprendente en “monokini” quizás porque lleve grabado en su código genético que determinadas cosas no se enseñan aunque no haya nadie para verlas. Habrá que modificar el ADN. Y aprovecho este pequeño paréntesis para explicar que, aun con su parte baja bien tapadita, la visión de los pechos de la adolescente protagonista parece haber causado una auténtico trauma al editor norteamericano que ha tenido que adoptar la tercermundista solución de trazar una banda hecha con rotulador negro de trazo grueso para cubrir esta bonita parte de la anatomía. Ha sido el precio a pagar para que la censura de aquel país, que hay quienes afirman ser liberal, permitiese publicar la serie.
Navis vive en los restos de la astronave que la condujo a este planeta y utiliza elementos de tecnología muy avanzada, cuya utilidad y funcionamiento ignora, como instrumentos primitivos. Los largos años pasados en la selva han dotado a Navis de unos reflejos y de unos conocimientos muy superiores a Heiliig, el Madjestic representante del pueblo Hottard que intenta aposentarse en el planeta transgrediendo la norma que impide hacerlo cuando se encuentra vida inteligente. La especie Hottard necesita para vivir un gradiente de temperatura muy superior al nuestro. De hecho Madjestic solo puede permanecer en el planeta gracias a un monumental traje recubierto de tubos caloríficos. Para poder vivir en el planeta descubierto deberán desviarlo de su órbita y acercarlo más a su estrella con lo que desaparecerán todos los seres que viven actualmente en él. No hacerlo supone la posible muerte de todo su pueblo. Como dice el mismo para justificar su decisión “millones de muertos sólo para recuperar un vigilante y observar la vida de un bípedo salvaje en su entorno natural”
Navis, no tarda mucho en adaptarse a su nueva vida y, gracias a que nadie puede sondear sus ondas psíquicas, acepta la propuesta de trabajar como agente para la Constituyente acompañada de “Bobo” y Snivel. Un migrador que parece haber superado el nivel de inteligencia propio de su grupo y un robot con una curiosa forma de animal que asumirán los papeles de padre y madre de la joven huérfana. Estos serán los protagonistas de una serie innovadora tanto en los contenidos como en la estética. Innovadora en la descripción de unos alienígenas de fisiología distinta a la nuestra. Los skorss es una raza sin especimenes hembra. Sus individuos siembran unos “granos” en época de celo y los “niños” crecen en el suelo. Innovadora en el tratamiento atrevido de alguno de los problemas más acuciantes del momento. En “Engranajes” unos revolucionarios ingenuos luchando por la fraternidad universal... en un planeta en el que ellos son los “invasores” dominantes que mantienen a los nativos oprimidos y marginados malviviendo en territorios pobres.
Navis aprovecha también la menor oportunidad para librar su particular batalla a favor de la liberación de la mujer. En “Artificios” una mitad del planeta está permanentemente en guerra contra la otra mitad para diversión de un ordenador creado precisamente para ayudar a un bando. Como dice el ordenador “la estrategia es más que un simple divertimento. Es mi razón de vivir”. Mientras los hombres combaten las mujeres se dedican a cocinar, lavar, planchar, barrer, fregar, cuidar a los niños y a desear ser escogidas para satisfacer los deseos sexuales de los combatientes. Un apetecible programa si uno es un inveterado machista. O un enfermo mental. “Naturaleza humana”, el octavo volumen de la serie, que mereció el premio al mejor álbum juvenil en Angoulême, 2006, es un alegato lúcido contra una naturaleza depredadora que utiliza los mismos procedimientos que el resto de los animales para asegurar la subsistencia. Con el agravante añadido del pleno conocimiento consciente. En resumen, una bella historia que, en nuestro país, ha pasado más desapercibida de lo que se merece. © Toni Segarra, mayo 2008
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SILLAGE - ESTELA




Toni Segarra ha trabajado como redactor en el semanario Treball en temas relacionados con la cultura popular: cine, novela negra, còmics, etc. Ha sido jefe de redacción de la revista Bang! dedicada al estudio del còmic. Es ingeniero industrial y actualmente trabaja en Mataró como profesor de matemáticas en un instituto de enseñanza secundaria. Fue uno de los artifices de la HispaCon de Mataró (1997), congreso anual de aficionados y profesionales españoles de la ciencia ficción, y actualmente además de mantener esta columna junto a Joan Antoni Fernandez, formó parte de la organización de las Trobades de Ciència-Ficció de Mataró y mantiene una interesante página web dedicada al mundo del cómic :